DANIEL LEBRATO / CURRÍCULUM (actualizado a mayo de 2011)
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Todavía uno es dueño de su pasado.
¿Quién dijo que el pasado no se puede mover?
Lo que sigue es una fábula titulada Currículum.
Gracias por sus sugerencias y su atención.
Currículum o currículo. currículum vítae. (Loc. lat.; literalmente, ‘carrera de la vida’). 1. m. Relación de los títulos, honores, cargos, trabajos realizados, datos biográficos, etc., que califican a una persona.
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Daniel Lebrato siempre decía que hay personas con biografía y personas con currículum. Esto se lo aplicaba a sí mismo y daba en decir que lo suyo currículum era y no biografía, ya que siempre se consideró funcionario y funcionario aburrido, al lado de vidas más apasionantes, movidas y aventureras que la suya. Daniel adulto tuvo por ley hacer cada día lo más parecido al día anterior, y le daba respeto cualquier plan que modificara seriamente su día después.
Por esta casa, antiguo número de tal y cual, pasó, del libro Hacia
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Daniel Lebrato Martínez Sánchez Lebrato, hijo de Francisco y de Josefa, nació en Barcelona el 31 de mayo de 1954, segundo de ocho hermanos. Los Lebrato proceden de Oliva de la Frontera, Badajoz; los Martínez, de Novales y Toñanes, en Santander; y los Sánchez, por dos líneas que no tienen nada que ver, una de Oliva y otra de Cádiz, donde coinciden. De Cádiz a Sevilla y de Sevilla a Barcelona buscando lo principal. Y en Barcelona, como a la madre de Lázaro en el Tormes, tomóle a la madre de Daniel el parto. Migración interior. Por evitar el “–¡Ah, catalán!”, que no siempre se ha dicho en Andalucía con agrado, la ficha dice: Daniel Lebrato, Sevilla, 1954.
El abuelo del abuelo paterno, Manuel Sánchez, de Toñanes, había montado en Cádiz los bares La Pila Nueva y La Pila Vieja (hoy, con otro nombre en la plaza de San Juan de Dios) y fue diputado en Cortes por el partido liberal. Sangre de este ilustre haría después el viaje de Cádiz a Jerez y de Jerez a Sevilla, la capital. Desde 1935 está en Sevilla el padre del padre, Manuel Lebrato Sánchez (Cádiz, 1895-Sevilla, 1973). Es agente comercial y vive en Baños 25, donde, viudo desde 1956, con él y Carmen Moreno, la moza, pasará buena parte de su infancia su nieto Daniel, entre La Gavidia y La Barqueta, viendo cofradías y pasar trenes, aprendiendo del abuelo la estética del cráneo despejado, sombrero, lentes redondeadas. El padre de Daniel, Francisco Lebrato Sánchez (1921-2001), había nacido en Oliva de la Frontera y, buscando la vida, vino del pueblo a trabajar con trece años y pantalón corto (recordaba él) como dependiente en Almacenes Peyré. Francisco hizo voluntario la mili en aviación en el cuartel de la calle San Vicente. En verano de 1941, durante un mes de permiso, viaja con su tío Miguel a Santander, a conocer la otra rama de la familia que había quedado allí después de la guerra. En Cóbreces, con 20 años recién cumplidos, a Francisco le enamoran los trece años de su prima Pepita Martínez. Merecerla y casarse con ella era cuestión de trabajar, ahorrar y prosperar. Cuestión también de licencia del Papa de Roma, siendo primos. Francisco tiene un hermano más chico y Pepita tiene una hermana más chica y con la misma licencia resuelven la vida. Son Titonán y Titalín (a los que no hay manera de llamar cariñosamente de otro modo) tíos carnales y padres de los primos hermanos que serán, con tío José y tía Angelita (Yruela, la saetera), todos los Lebrato que aparezcan en la Guía de Sevilla. Del 46 al 50, Francisco en Almacenes Santos tiene cargo de comprar textiles y viajará periódicamente a Barcelona. Todo es comprar y vender y en Barcelona se queda como jefe de ventas para Comercial Castilla. Con más sueldo, y piso en calle Córcega, número 577, 7º, barrio de la Sagrada Familia, Francisco y Pepita se casan en 1951 (27 de diciembre, día casi de los Inocentes) y en Barcelona tuvieron los dos primeros hijos, Carmen y Daniel. Daniel Lebrato Martínez vino al mundo en la clínica La Alianza a las diez horas del lunes 31 de mayo, géminis, del año 1954, año de bienes como se ve en las fotos de una Sevilla en primavera insólitamente blanca por la enamorada nieve, y es que ese año nevó. En 1955 al padre le sale un trabajo mejor en Sevilla. En todo está el abuelo Manolo, que es quien da con un piso en la calle Galera, el número 10 segundo izquierda, propiedad de Mantequerías Leonesas. El trabajo lo ponía Sebastián Mendoza García, primero en Alsesa, en calle Jimios, y luego en confecciones Semengar, fábricas en calles Becas, Mendigorría y finalmente en Torneo, en el edificio que restaurado sería sede del IFA. La crisis del textil, el oportunismo y sangre empresariales y las huelgas del setenta, pudieron con la fábrica y Semengar cerró por expediente y suspensión de empleo. Francisco Lebrato Sánchez, encargado y jefe de ventas, se vio en el paro en la edad crítica. Hasta su jubilación, Francisco completó sus días laborales como empleado de su primo Luis Lima, con empresas y construcciones en la Costa del Sol y otros negocios, uno de ellos la papelería del edificio de oficinas Sevilla 2, donde se jubiló Francisco. Daniel recordará de su padre, entre otras cosas, los modales caballeros, la nobleza de sus manos para tratar las cosas, fueran telas o folios, y la bellísima caligrafía para marcar y facturar, para llevar los libros.
El abuelo de la madre, Agustín Martínez, de Novales, da la estampa del montañés indiano que embarca en Cádiz a Cuba, vuelve con alguna plata y abre tienda de ultramarinos y coloniales. Ahí empieza Cóbreces, un lugar o barrio llamado La Carrera, punto kilométrico 16 de la carretera que va de Santander por la costa hasta Oviedo, entre Santillana del Mar y Comillas, cerca de Toñanes, el pueblo de la abuela Vicenta Martínez, prima carnal antes que novia y mujer. Un hijo de Agustín y Vicenta, el abuelo Daniel Martínez (1902-1949), que talando el monte murió joven aplastado por un árbol, dará nombre al primer varón que tenga su hija mayor Josefa, Pepita. Ésta de imponer a los que nacen los nombres de sus mayores, es costumbre respetada a rajatabla: de los ocho hermanos, los seis primeros tenían ya su nombre desde antes de nacer, el de los abuelos, Carmen, Daniel, Manuel e Isabel, y el de los padres, Francisco y José. Por la diferencia de edad, los cuatro mayores son padrinos de bautismo de los dos más chicos, Marta y Carlos, nombres ya puestos por libre. ¿Por qué tantos hermanos en una familia de recursos limitados, no militares ni del opus dei? En tiempos de Franco ser familia numerosa tenía algunas ventajas pero nada compensaba tantas bocas que alimentar, tanto libro de texto mientras se terminan las carreras. Quizá la mentalidad familiar, más que de estudios y carreras, haya sido proletaria en su sentido literal: hijos que ayuden a los padres, hijos que busquen la vida, pagas que entren en casa. Galera 10 era apartamento o piso con dos dormitorios y un salón, nada para prever ocho y los padres, diez personas, y a veces más, contando a la abuela, la Yaya. Mobiliario: literas de dos pisos y sofá camas que hacían de tresillo al salón y de cama al dormitorio. La marca más curiosa y el caso más claro de adaptación al medio será esa costumbre trapense de estudiar dando vueltas alrededor de un espacio y de la lectura oral para memorizar, hábito peripatético de darle vueltas a la mesa del comedor cuando eran más los estudiantes que las sillas. Y a la primera que alguno se descuidaba un poco en sus notas, la bronca consistía siempre en lo mismo: ponerse a trabajar o irse de casa. Si Daniel escribiera sus memorias daría vuelta quizás a este misterio entre el cariño y el destierro, contado como Alberti: –Padre, ¿por qué me trajiste acá?
Como su hermana mayor Carmen, Daniel está bautizado en la cripta de la Sagrada Familia de Barcelona. No había cumplido el niño los nueve meses cuando el cambio de trabajo de su padre reinstaló a la familia en Sevilla, en la calle Galera, barrio del Arenal que cantó Lope y admiró a Cervantes, ni cerca ni lejos del barrio de San Vicente del abuelo. Inviernos en el Arenal y, hasta los dieciocho, veranos de tres meses en Santander, de esos que cuando niño te arrancan de cuajo las pronunciaciones. Aquí, de allí, y allí, de aquí. Se nace y se pace y poquito a poco vamos como la espuma sucia de los días que deja en las ciudades la blanca, enamorada nieve.
Tampoco fue familia numerosa por imperativos religiosos. El abuelo Manolo se cansó pronto de ir a misa y los nietos le oían decir que él ya había cumplido con Dios lo suficiente. Diabético con hambre compulsiva, estando él no había manera de esperar a bendecir la mesa. El lema del tío José podía ser un poco expresión del bon vivant materialista que es un Lebrato, “La vida buena es cara, la hay más barata pero ya no es vida”, y el coche familiar llevaba una pegatina que a Daniel nunca hizo gracia que decía “Salud y pesetas, lo demás son puñetas”. La rama de Cóbreces, con su pasado azul de flechas y pelayos, podría tener una vena más espiritual, aunque la abuela y las titas eran las primeras en dormirse rezando el santo rosario. Al padre Patricio, irlandés en la abadía de Cóbreces, dedicará Daniel unas seguidillas humorísticas sobre las costumbres piadosas de aquella infancia que su madre y sus titas querían inculcarles a los niños en vano. Los ocho hermanos, todos salieron descreídos menos uno y ése, vaya por Dios, fue creyente de la Iglesia equivocada, secta de Moon o Iglesia de Refundición. En Moon se inspira de cerca y de lejos Daniel para su mayor novela, Hermano Ezequiel, destruida para siempre. Lo mismo que hacía Valle-Inclán, que era contarse y contar a todo el mundo de una manera heroica su realidad más vulgar (la pérdida del brazo, por ejemplo), así Daniel tendrá versiones de fábula para contarse a sí mismo el paraíso perdido. El hijo único que, entre veras y bromas, no pudo ser.
Primeras letras en el Colegio [entonces mixto, luego femenino y siempre palacio de] Yanduri, Puerta de Jerez, mismo edificio donde nació a la luz y a la poesía Vicente Aleixandre.
Primaria, primera comunión y bachillerato elemental en la escuela o Escuelas Francesas, calle Abades, Santa Cruz: Mademoiselle, con tal de ver el triángulo de tus bermudas de nailon, daba igual no haber hecho los deberes y el asseyez vous, Lebrato, y el cero y la pizarra. Años de katiuskas y de becas, años de tableau d´honneur, de nuevos hermanos e inevitables comparaciones.
Años a la sombra del patio de los naranjos y de una mirada, la Giralda, que Daniel recupera o reinventa a su manera en su libro más sevillano, Hacia: De mayores querrán meterle otro gol sus delitos al olvido las manos en los bolsillos a la puerta del Perdón.
Sevilla era el estudio y el trabajo (del padre) y Cóbreces el dulce fer niente de las vacaciones y la playa (de la madre). Aquellos veranos afilados en las eses castellanas les borraba a los críos la patria. El abuelo usaba un castellano del sur y el padre un andaluz de Sevilla, pero los niños volvían del norte con un hablar fino (o finolis) que los diferenciaba para los restos de los compañeros del colegio. Feria y Semana Santa, el flamenco o comer caracoles pasaban por esa infancia desapercibidas. En Sevilla los de Santander y en Santander, los de Sevilla. Para colmo, Cóbreces no era un espejo simple, nada inocente. Cerrado el negocio familiar de ultramarinos y reducida la tienda a muebles decorativos, el pueblo tenía dos caras, dos espejos para los niños mirarse: por un lado los titos de las vacas y las boñigas y, por otro, la sociedad de veraneantes. La Montaña pequeño campesina que se quejaba del tiempo y de los tiempos, y la Castilla Bien amiga de madriles y franceses, familias liberales.
Daniel termina el bachillerato superior y hace el acceso a la universidad en el instituto San Isidoro de Sevilla, cursos 1970 a72, y va fijando amistades claves para sus ideas, militancias y estéticas. Son los años de Juan Fernández-Viagas Bartolomé, Jorge Jiménez Barrientos, Victoria Montes, Manuel José Gómez Lara, Rafael León, Manuel Flores, Enrique López Medrano. Hacían furor Kafka y Hermann Hesse, Demián, Bajo las ruedas, El lobo estepario. Alguna vez, amigo, nuestros labios, dados, acertaron con los árboles sagrados o el soplo del elíseo.
De1972 a1978 duran los estudios de filología hispánica en la Universidad Hispalense alterados y alternados con una tenaz militancia política en el Partido Comunista dentro del movimiento estudiantil. Profesores: Manuel Benítez, Manuel Bernal, los Clavero, los Pérez Royo, Manuel Ramón Alarcón, mucha asamblea, mucho campus y poca filología. Cervezas y ducados, algún porrito, la barba roja y los primeros amores, Rosa, Pilar Morales, Gema Morón.
Desde el 73 Daniel está con María Jesús Aramburu del Río, la Kechu, la trosca de la facultad. En aquel juego de sectas del rojerío de la época, Daniel era para los trotskistas un traidor reo de estalinismo. Paradójicamente, Kechu dejaría la Liga Comunista para entrar en el PCE cuando Daniel dejaba el PCE contrariado por los Pactos de la Moncloa del año 77, pactos de la reforma y no ruptura.
El 20 de diciembre de 1973, Daniel se mete en todos los frentes contra el proceso 1001, pintadas, propaganda, días que en Sevilla se vivieron con especial intensidad. En abril del 74 el rector magnífico manda el cierre de las facultades. El de la barba roja se señaló con una intervención ante la asamblea que recordará después el columnista Ignacio Camacho en páginas del Diario de Sevilla: “El rector ha cerrado una universidad que no es suya”. Nada del otro mundo, pero la policía secreta, la Social, iba tomando nota. Lo quitaron de circulación mandándolo a la mili.
De Portugal llegaba un aire de Claveles. La policía fue dos veces a Galera a buscar a Daniel pero Daniel estaba escondido (y sin barba) donde su hermana Carmen, Menchín, que vivía en Ciudad Jardín. En Galera, miedos, quema de Mundo Obreros y temor del padre Francisco a que, por llevarse al hijo, lo detuvieran a él. Intervino la policía militar y el 16 de abril de 1975, en la mitad de la mitad, curso tercero de una carrera de cinco, un telegrama le da dos días para incorporarse a filas sin apenas tiempo para despedirse o negociar con sus profesores el fin de curso. En la práctica, el telegrama suponía que a Daniel le negaban el certificado de buena conducta política y social, le quitaban la prórroga por estudios y le obligaban a hacer la mili como soldado raso, no alférez de complemento. Preséntese usted en la caja recluta nº 411 de Barcelona, donde figuraba censado para el servicio militar obligatorio. La despedida en la estación de Plaza de Armas fue patética, allí acudieron todos sus amigos. En Barcelona quiso que le dieran inútil para el servicio. Alegó un soplo de corazón que efectivamente había tenido como a los trece años sin importancia ninguna, un año que estuvo en tratamiento de Coramina. En un largo tren militar fue a hacer la instrucción al campamento Álvarez de Sotomayor, en Viator, Almería, 20 de abril. Hasta Almería viene a verlo su familia y viene su novia Kechu con su inseparable Tati Talaverón. En Viator estaba arrestada la piscina porque uno se había ahogado, y un árbol porque otro intentó, o logró, suicidarse; piscina y árbol con un soldado de puesto las veinticuatro horas. Con esa lógica, era difícil. Cuartel definitivo: Regulares 2, Melilla, 1 de julio. Nada más llegar, mandan a formar la compañía, Cetme y cartuchos de balas los novatos, acuartelados todos en alerta a la sombra del Gurugú. Que viene la Marcha Verde, que vienen los ‘moros’.
1975 fue una fecha de muchas fechas y una de ellas la Marcha Verde que culminó Hassan II de Marruecos a mediados de octubre, miles de marroquíes ‘armados’ con el Corán contra el derecho de autodeterminación del Sahara Español y ya de paso contra toda presencia española en Marruecos: Ceuta, Melilla, y en Melilla las islas Chafarinas, castigo dentro del castigo o destino dentro del destino para Daniel, según se mire, aquel destacamento de regulares a los que llamaban los gaviotos.
Entre políticos y comunes todo el mundo era preso en Chafarinas, y el que no, estaba ahí por quitárselo el ejército de en medio, incluyendo suboficiales borrachines y oficiales con tacha. Había un barco cada quince días, ‘el barco’. Para aliviarse la insularidad, el soldado conseguía permisos hasta Sevilla por exámenes, o hasta Melilla, por enfermedad. La muerte del general Franco pilló a Daniel en el calabozo, donde estaba arrestado por resistirse a las típicas novatadas. No pudo ser el champán pero, haciendo balance, preferible una mili de gavioto escasamente uniformado que una música militar que nunca le supo levantar, palabras de Brassens. La farsa terminó el 15 de junio de 1976.
El 30 de octubre de 1976 se casó con Kechu en Espartinas. Gracias a la conexión vasca de los Aramburu, Lebrato Martínez figura en nómina del Banco de Vizcaya casi tres años, los que tardó en terminar la carrera (septiembre del 78) y preparar oposiciones (que aprobó en agosto del 79) y, ya puestos, estudiar lo que no estudió estudiando la carrera. En todo le acompañaba su amigo Jorge Jiménez Barrientos. Domicilios en Gravina 13 y 15, y calle Rubens 21, en San Lorenzo. Por su tren de vida y recibos devueltos, a Kechu y Daniel les anulan tarjetas de compra. Intentaron un piso en propiedad en Plaza de Armas y la gestora se dio a la fuga. Un millón de pesetas perdido y a figurar en la RAI, Red de Aceptaciones Impagadas, lista negra entre bancos y entidades financieras.
Por disconformidad con los Pactos de la Moncloa, en 1977 Daniel abandonó el PCE. Siempre pensó que los pactos desarmaban a la izquierda ante el Ejército, la Iglesia y la Corona, y que, para ese viaje, la militancia utópica ya no hacía falta. ¿Quién es quien en virtud doméstica persiste mientras alrededor el mundo se desangra y le da igual la guerra, Agamenón, su patria?
El ocho de enero de 1978 nació en el Virgen del Rocío Javier Lebrato Aramburu, Javi, Javiero, y alguna abuela amenazó con bautizar al niño a espaldas de sus padres. Padres e hijos, el chiste de Chumy Chúmez: puesta de sol sobre un vasto horizonte, padre con el brazo por encima: algún día, hijo mío, todo esto tampoco será tuyo.
En agosto de 1979, un día 5 que mataron a Federico, Daniel Lebrato Martínez aprueba con el número 39 de 60 las oposiciones al cuerpo de profesores de bachillerato. En octubre, fecha de las más felices de su vida, pidió la cuenta en el Banco de Vizcaya y tomó posesión. El primer destino del profesor en prácticas fue el INB Miguel de Mañara, de la Rinconada; el segundo, ya en expectativa de destino, el Almirante Topete de Sevilla, rebautizado como Ramón Carande ese mismo año 81, año del golpe de Tejero; y el tercero, el Virgen de Valme, de Dos Hermanas.
Cursos altos antes que de niños chicos, y literatura antes que lengua: ah muchachos impertinentes: sólo os interesa de mí esa habilidad que sin rencor puedo llamar subalterna, esa fama que dan viejos lances retóricos, cierta fácil palabra que aprendí por las plazas. En el Ramón Carande tuvo que completar con ética y le fue bien.
Sin contar una muchachada a la que el joven profesor llevaba muy pocos años y daba para tratos y amistades, Mari Carmen Alfonso, José María Aguilar, José María Delgado, María José Gibaja son nombres y amistades de esos años.
RB, Revista de Bachillerato, le había publicado en noviembre de 1979 unas Notas sobre la novela negra, fruto de lecturas y devociones. Son también los cursos de doctorado. Para Jorge Urrutia hace el trabajo La convención de la imagen en el Burlador de Sevilla, mayo de 1980. La inercia del opositor le hizo presentarse a cátedra, oposiciones que no llevaba preparadas.
En Rinconada participó activamente en el aula de cultura, cursos y concursos, conferencias. En el Ramón Carande organizó un Paseo por la poesía andaluza y en Dos Hermanas intentó montar el Retablo de las maravillas, de Miguel de Cervantes. No pudo ser, pero la ocasión dejó en verso un Preludio para Chanfalla y Chirinos, primero de una serie de sonetos salpicados por ahí, algunos en libro y otros sueltos.
El verano del 82, con 28 años cumplidos, a Galicia, Arosa, Ría y tierras de Valle-Inclán, Daniel se lleva una vieja Olivetti y el propósito de volver de vacaciones con un libro. Ese libro fue el Hermano Ezequiel, ajuste de cuentas con su pasado, nunca publicable. Se trata de una historia familiar que Daniel se toma como aprendizaje. Dixit et salvavit animam meam. La poesía quedaba un poco lejos.
A la vuelta de aquel verano, lo está esperando el instituto mixto de Valverde del Camino, donde entra con el propósito de ir y venir a diario a Sevilla.1982 a1986. Cuatro cursos en el que sin llamarse todavía como el historiador de arte Diego Angulo Íñiguez, que aún vivía, se iba librando de llamarse instituto Gurumelo o El collar de la paloma, que por el Andévalo anduvo. Daniel también anduvo y acabará quedándose de lunes a viernes en Valverde y en una casa de tango luminoso, Barrio Viejo, 1. Aquella luz de los jazmines amarillos. Compañeros: Luis Fernando García Barrón, Teresa Duque Reina, la Niña Tere, Fernando Murillo, Juan Martínez, Juan Romero. Conocéis mi nombre y domicilio, sabéis dónde encontrarme, sabéis lo que es peor, mi precio en vino.
En Valverde, el profesor de literatura asume más y más actividades extraescolares llegando a ser como un segundo concejal de cultura para un ayuntamiento PSOE generoso y con ganas, dentro de una agrupación socialista que tenía muchos colocados en cargos estratégicos, como los presidentes de la Diputación de Huelva y del Parlamento de Andalucía.
Tras los intentos frustrados o interruptus de hacer teatro, Daniel Lebrato por fin dirige en serio La paz, de Aristófanes y Francisco Nieva. Rebasando el marco de teatro escolar, Teatro La Paz llegó a más de 20 representaciones en tres años, desde el 10 de julio del 83 al 13 de junio de 1986. La cara del grupo era que casi todos los actores pisaban la mayoría de edad y algunos, como Juan Duque, ni siquiera estaban en el instituto; la cruz, que nadie quiso nunca un largo papel protagonista y, al final, tuvo que ser el propio Daniel quien subiera a escena acumulando labores de dirección y de interpretación, lo que en el fondo le gustaba. La Paz fue escuela de arte y de expresiones: Juan Duque, actor; Inmaculada Ortega, presentadora de televisión; Pedro Domínguez, años después director de teatro; y en general de gente de humanidades desbordadas: Juanma Rentero, Luis Arroyo, Reposo Romero. El tique de entrada al Cinema costó entonces 100 ptas. por persona.
Experiencias y personas: Mari Paz Sarasola, delegada de provincial de Huelva, a cuya Escuela de Verano se invitó al teatro; Carmen Lobo y Emilio Solís en Aracena, La paz el último telón de aquel teatro de la Gran Vía que iba a cerrarse para siempre; Luis Romero y el círculo de Cortegana, Manuel Lope; Pepe (Jota) Siroco, que se llevó La Paz hasta Sanlúcar de Barrameda.
Teatro de las anécdotas. –La música se la toman prestada a Vangelis e Irene Papas, Odes, pero el himno de La Paz es la canción de Almodóvar y MacNamara: Yo quiero ser mamá, quiero tener un bebé y darle de mamar y verlo luego crecer. –Joaquín y Eduardo, del instituto de formación profesional, se encargaban de la parte eléctrica y de hacer eficaz un rudimentario cuadro de luces. Eduardo, que era de Cortelazor y que andando el tiempo sacaría sus oposiciones de maestro, reaparece en la vida de Daniel en enero de 1993 como guardia municipal en Fuenteheridos multándole el coche por mal aparcado. –El microbús para las giras se le alquilaba por días enteros a una empresa de Calañas y aquel autobús le servía a La Paz de propaganda y efecto Hamelin para su viaje a ninguna parte hasta escenarios perdidos. –Los papeles sin texto de las dos ninfas, Primavera y Libertad, eran como ejercer de guapa oficial en un concurso imaginario: lucir el palmito, bordear al viñador Trigeo y ser entregadas por último al público para que el público hiciera con ellas la paz y no la guerra. –10.07.83, Cinema Valverde: estreno absoluto, la entrada a cien pesetas, lleno total; dinero destinado a compra de material y subvención del escarabajo de Trigeo, artefacto volador que servía de mascota y atracción pública como caballito de feria. –El arquitecto y amigo Pedro Márquez, de Sevilla, había hecho el cartel; José Antonio de Antonia Camacho, profesor de F.P., diseñó el escarabajo. –19.06.84, plaza de toros de Valverde: Juan Duque, el dios Hermes, tenía por necesidades de guión que lanzar una sartén fuera de sí, pero aquella vez el sartenazo fue a herir en la mandíbula a Rafael, íntimo de Jorge Jiménez Barrientos, ahí los dos en primera fila en un teatro de nombre paz para acabar con la cara partida y cosida a puntos de urgencias. –11.05.84: dentro de la I Semana de Teatro, La Paz cierra el Gran Teatro de Aracena antes de su derribo lamentable y definitivo; el decorado a base de dos cables paralelos por los que corrían unas cortinas celestiales se vino abajo en el segundo acto y hubo que seguir entre ruinas. –La Paz ganó el premio del jurado en el que estaba el pintor de Valverde Ignacio Alcaría. –01.02.85: para La señora Tártara La Paz estrena cartel obra de Fernando Murillo. –07.03.85, Teatro Casino de Nerva: La Paz, contratada por la Diputación de Huelva. –12.04.85: La Paz actúa en el palacio municipal de Sanlúcar de Barrameda, punto más lejos al que llegó el teatro, y el viento se colaba por los micrófonos de ambiente. –25.04.85: teatro de calle en Cartaya, dentro de la II Semana de Teatro, que otra vez ganó La Paz. –30.05.85, Círculo Recreo de Valverde: antes del cabaret de Mal te perdonarán a ti las horas, Eulogio Rabadán, al mando de luces y sonido, sufrió una sobrecarga de nervios y fue atendido de urgencias. –01.07.85, Huelva, Escuela de Verano: la actriz principal se pone enferma a última hora y hay que narrar su papel e improvisarlo todo, más éxito que nunca. –09.05.86, carnaval por el centro de Huelva: una pareja de novios con sus padrinos, ella notoriamente preñada, por la calle Concepción a por un cura que los quiera casar. –28.05.86, Cinema Valverde: durante la representación de Un hongo sobre Nagasaki, que sucede en una noche de bodas, la pata de la cama se rompe; no hubo víctimas, sí bromas abundantes y una factura.
1983. Escribe Padre Ezequiel, la historia de un cura que quiso casar, ambientada en el primer felipismo y el primer viaje del papa Juan Pablo II a España. Termina Segundo movimiento, 1983, dulzona historia musical bajo el influjo de Cortázar y las renovaciones novelísticas de vanguardia. Escribe también la primera redacción de Eusebio Valladares, novelita que más que como novelita en sí le sirve para la invención de este personaje, a la larga su heterónimo más fecundo, junto a Alberto Leidán, presentador a sueldo. En Valladares encaja Daniel las burlas metalingüísticas de su oficio de letras, y en Leidán la vena de autor de catálogos por encargo.
En mayo de 1984 Daniel Lebrato tiene su primer encontronazo serio con alguien de la Iglesia (hemos dado, amigo Sancho). Para publicitar unas actuaciones que tenían en Aracena y en Pilas, los muchachos actores de La Paz habían manipulado un cartel caducado de la campaña de donantes de sangre y donde decía “Un poco de sangre puede salvar muchas vidas”, ellos habían sobreescito ‘teatro’ en vez de ‘sangre’. El teatro no gustaba al cura ni a los a oscuras del pueblo porque entre dioses y ninfas salían unos actores en peplo que estaban ‘desnudos’, y quien más Juan Duque haciendo de Hermes debajo de un tul finísimo. El cura del instituto o profe de religión, de los que el lunes del Rocío lanzaba sus aleluyas a esa Blanca Paloma, primero arrancó el cartel y después lo negó en claustro, dejando al profesor Lebrato por mentiroso además de insolidario (la familia de Daniel ha sido siempre de donantes de sangre).
Las cuentas con el cura Domingo las saldó Daniel con unas letras en tetrástrofo monorrimo, De un clérigo se cuenta, que son una muestra de ‘finiquito’, palabras cuando no hay nada que hacer. Aquella vez el cura le hizo quedar “peor que un higo”, y Daniel no se calló. Otras veces serán amigos que se quedaron extraños, y conversaciones o cartas, procedimiento al portador que apunta a un sentido de la fidelidad y a unas exigencias afectivas que piden mejor y más largo diván que este simple repaso. Palabras en la asamblea, palabras en claustros, palabras por escrito sin vuelta ni perdón. Duermes, no sé cómo nombrarte. Carta al hijo Juan cuando el pleito que le puso la madre. Carta al crítico que puso malamente a parir De quien mata a un gigante en Diario de Jerez, cartas, cartas. Al tema de las cartas, recurrente, dedica Daniel prosas entre biográficas y literarias El otro nombre de la rosa (1984), Hablando en fermo (2000) o Carta humana (2001). Autor también del ensayo Pelear sin discutir (2005), aparentemente titulado del revés.
En octubre de 1984, Lebrato está de vicedirector, nombramiento de confianza por el que guardará siempre en las entretelas de su corazón a Maribel la directora, mujer de creencias muy cristianas y muy lejos de las creencias de Daniel. Además de los méritos que son puntos, ser vicedirector suponía más y más extraescolares, tantas que mereció placa de honor del Ayuntamiento de Valverde del Camino y de su alcalde, el venerable Américo Santos, “por la labor cultural desarrollada”. Las reflexiones de Daniel Lebrato sobre gestión y gestores culturales dieron en una Oda y burla de la cultura publicada en la revista Facanías en noviembre del 86 y republicada con nostalgia en octubre de 2000.
Los años de Valverde son intrahistoria sentimental: Isidora Parreño, Eulogio Rabadán, familias Rentero, Romero, Arrayás, Batanero; Barrio Viejo uno, su casa; Becerro y Pérez Rite, en el ayuntamiento; Arturo Carrasco o Juan Romero, en la oposición.
En Sevilla, vivida la etapa Kechu, nuevo domicilio: de San Lorenzo a Lumbreras 16, en la Alameda, donde Pepe García, compañero en Valverde, y donde Jerónimo Carrascal, familia vinculada a su familia. Y entre Valverde y Sevilla, Teresa Rodríguez-Jurado, desde mayo de 1983. Más adelante, en ella tendrá su segundo hijo, Juan Lebrato Rodríguez-Jurado, y otro vivir, en Bami, Heliópolis. La experiencia de madres e hijos, hombres y mujeres, la va reflejando en A sus pies chapín de seda, título que le pondrá Pilar sobre una canción de María Dolores Pradera. Dureza del diamante que retrasa su destino bajo tierra. Acaso duda del engaste que le tienes prometido.
En enero de 1984 cambia la prosa por la poesía y escribe del tirón Bitácora y final. Con Teresa y el club de fans de José María Delgado de Valverde, había ido a La Carbonería a una lectura compartida de éste con Charo Prados. Era el ocho de enero de 1984, la fecha importa y la recuerda porque ese ocho de enero, entre la admiración y la envidia, Daniel se dijo a sí mismo que él también podría hacerlo, escribir un libro de poesía con su argumento, un poemario, algo que su madre Pepita llevaba años pidiéndole sin éxito.
1. José María Delgado: era el profesor que por lista en oposiciones había ido precediendo a Daniel Lebrato en Dos Hermanas y en Valverde, de esos profesores del club de los poetas muertos que dejan honda huella en sus alumnos y que cuando el siguiente llega, los alumnos te reciben con que no tienes nada que hacer, chaval. 2. Daniel Lebrato: entra en la escritura cerca de los treinta. Tampoco en la lectura fue niño precoz. Daniel recuerda con gratitud el papel de su tía Isabel, la tita Lin, que siempre le regalaba por santos o cumpleaños libros en vez de juguetes, libros que el muchacho aprendió a valorar más tarde. Verano: lecturas caóticas en el desván de Cóbreces las siestas de los veranos de su infancia. Invierno: lecturas obligadas para no quedarse atrás. Lecturas de generación, minoría fundamental. Interés por las palabras antes que por lo argumentos. Elogio de la poesía y menosprecio de novela. Interés por la opinión, el ensayo, lector empedernido de periódicos, corresponsal apócrifo de Mundo Obrero en Vietnam, letrista de panfletos subversivos. Ponerse a escribir después de haber leído nunca lo suficiente. Si no me interesó la conversación de los hombres, sí en cambio su escritura. Pasar de la lectura a la escritura como Alicia al otro lado del espejo. Mirar de frente una tradición y apuntar algo si acaso. Matar al gigante.
No le escribió a la madre y, quizás por eso, Bitácora y final fue un estrepitoso fracaso, presentado a premios para nada. Desengañado el novato, que se las creía más felices, lo que no acabó en la papelera fue a parar a dos libros mejor orientados y de mejor suerte: De quien mata a un gigante (Premio Caja de Ahorros de Jerez, 1987) y de amor como disparos (Premio Julio Tovar, Tenerife, 1993). Bitácora y final estuvo dedicado al trío inseparable Teresa Duque Reina, Luis Fernando García Barrón y José Fernando Murillo, que le diseñó la portada. La máquina fue una vieja Kappel de tipos mecánicos tan recios que partía la tela de la tinta y casi perforaba el papel. A ella consagrará Daniel Kappel en negro, sobre el oficio literario, tan siglo veinte, tan siglo qwert.
En octubre de 1984 entró en contacto y amistad con una persona fundamental para su vida literaria y de Huelva aquellos años: José Juan Díaz Trillo, entonces profesor de filosofía. Jota Jota, como Daniel le llama, dirigía junto con Félix Morales Prado El Fantasma de la Glorieta, suplemento literario donde el 24 de noviembre y el 22 de diciembre aparecieron dos relatos, A vosotros que sois y El otro nombre de la rosa firmados por un tal Daniel Lebrato Martínez, desconocido antes como narrador que como poeta. Con Jota Jota vinieron Buly, Sonia Tena y los Tena, Maribel Quiñones Martirio, Salvador Mora y a final de año Juan Cobos Wilkins, quien le abrió las puertas de la revista Con Dados de Niebla. Narrador o poeta, Daniel Lebrato más pertenecía al círculo de Huelva que al de Sevilla.
1985 es un año de libros imprescindibles: La caja de plata, de Luis Alberto de Cuenca, La voz del héroe anglosajón en literatura inglesa, de Manuel José Gómez Lara; Bajar a la memoria, de José Antonio Moreno Jurado; Sol, de Juan Cobos Wilkins y Mal te perdonarán a ti las horas, 12 dibujos de Buly y 12 poemas de J.J.Díaz Trillo presentados por Teatro La Paz en el Círculo Recreo de Valverde del Camino en una escenificación de cabaret con Eulogio Rabadán, el Pelusa y Eladio Ortiz, y el coro de las niñas Pepa Arrayás, Isabel Rentero y Teresa Duque Reina. Era un 30 de mayo, a punto Daniel de cumplir los treinta y uno.
Antes, la noche del 29 en Moguer, adonde habían ido desde Valverde a la entrega del Juan Ramón Jiménez de Poesía, que ganó aquel año José Antonio Moreno Jurado con un libro maestro, Bajar a la memoria, Daniel se jugó sus luces de bohemia ante la guardia civil con una improvisación ante el instituto armado que estuvo a punto de costarle el medio millón de multa gubernativa y que gracias a su amigo Manuel María Becerro, hombre fuerte del PSOE de Valverde, se quedó en las simbólicas cinco mil. En noviembre, dos poemas de Bitácora y final aparecen en las páginas centrales de El Fantasma de la Glorieta, y son las primeras poesías de Daniel Lebrato en serio y en grande publicadas.
La tarde del 30 de mayo de 1985, jueves, y al teclado de la máquina de Lole Rentero en la secretaría del instituto de Valverde, Daniel Lebrato empezó a teclear De quien mata a un gigante con sólo tres poemas y un título provisional, Difunto irrepetible, tomado de un poema de Jota Jota. Sería el regalo para cada hermano Díaz Trillo, cuya preciosa baraja se iba aquella noche a representar en el casino, y de 31 cumpleaños para Luis Fernando García Barrón, nacido un día antes que su amigo Daniel. Mal te perdonarán a ti las horas fue un éxito de ventas y Difunto irrepetible se lo publicó Buly en el suplemento Costa Oriental de Málaga en septiembre.
Amistades que entre sí se apoyan, a Buly se encargó por recomendación de Daniel el diseño de la colección Caja de Ahorros de Jerez de Poesía, colección que dio el Gigante y El largo eclipse de Epsilón, de Pedro Rodríguez Pacheco, título premonitorio de que, fusionada la Caja de Jerez con la San Fernando de Sevilla, ya no habría más libros en aquella hermosa y atrevida colección bicolor de triángulos troquelados, que el crítico infame califico de ‘boquetarro’.
La relación de Daniel Lebrato con la pintura y los pintores no deja de ser curiosa en un daltónico confeso. La primera colaboración entre Daniel y la pintura fueron las Cuatro estaciones, carpeta de Fernando Murillo de 1984, que Daniel le hizo en cuatro por cuatro alejandrinos. El mismo Fernando lo convocó para su siguiente catálogo, la primavera de 1985 y para otras mayores exposiciones en Gines y en Sevilla. Daniel Lebrato, por sí o por Javier o Alberto Leidán, figura en prácticamente todos los catálogos de Buly entre 1989, exposición en Puerto Real, y 2002, Diputación de Córdoba.
1985. Año de ‘coros y danzas’, de presentaciones y representaciones, de carnaval también con la Murga Los Currantes para la que y con la que Daniel hace una letra inútil y despiadada contra un fenómeno en auge: las bobadas del Día de San Valentín. Último trimestre: Manuela Rodríguez Herrera, viaje a Madrid con Manuel Gómez Lara, Homenaje a Rafael de León.
1986 es el año de Héroe de su herida, de J.J.Díaz Trillo, y de un primer proyecto de portada para De quien mata a un gigante, obra de Buly, que se expuso en junio en la sala Chicarreros de Sevilla. En octubre Daniel Lebrato editó con Juan Pablo Rada el espectacular tríptico número 7 de El Fantasma de la Glorieta con textos de Jorge Jiménez Barrientos, Manuel José Gómez Lara, Manuel Almagro, Manuel Mendoza y José María Delgado. Más de amistad y más de lo mismo.
Daniel Lebrato aportaba a ese Fantasma de la Glorieta dos sonetos, ninguno con su firma. El uno era un soneto editorial, Capricho de un dios cínico, homenaje a los fantasmas, locos de la escritura, que más adelante serviría de colofón cuando ¿Quién como yo? se haga imprenta. El otro soneto apócrifo era una elegía vegetal bajo soneto anónimo del siglo XVII por la pérdida del único árbol que plantó en su vida. Esto del árbol fue por completar el trío de obligaciones que íntimamente le rondaban la cabeza, junto al libro y al hijo. La anécdota, real, fue un Día de la Primavera de los que celebraban Juan Romero y Luis Fernando en el instituto de Valverde. El instituto estaba en la carretera de Calañas, en las afueras junto al campo de fútbol. En cuanto el equipo local, la Olímpica Valverdeña jugó su partido del domingo en casa, se ve que algún aficionado por aparcar su coche metió la rueda y aplastó el plantón. Quince días duró el arbolito. Daniel, parodiando los sonetos del siglo de oro escribió un Laméntase de un árbol arrancado poco antes de nacer, elegía vegetal: no pudo ser que la barbarie humana al hoyo fértil lo prefiere fosa.
En teatro, después de la racha bienal dedicada a obras de Francisco Nieva, La paz y La señora Tártara, 1986 es el turno para El convidado y Un hongo sobre Nagasaki, de Martínez Mediero. El teatro se ha vuelto escéptico y provocador. Los actores son directamente muñecos de poca cosa que un bululú ciego maneja a su antojo con ayuda de un muchacho lazarillo (papel que hacía Javier Lebrato, ocho años), que además de sacar a los muñecos repartía bolsas en prevención de la náusea y vomiteras del público. Ya no estaba en la compañía Juan Duque pero no acabaron los incidentes. En el estreno en el cinema de Valverde, 28 de mayo, a la cama del Hongo se le rompió una pata, con tanto salto de alegría que en un momento daba el protagonista, y la cama se vino abajo. La tienda de muebles reclamó sin demasiada insistencia. La última vez que La Paz subió a escena con Daniel Lebrato fue en el San Blas de Aracena, el 13 de junio de 1986, en un ciclo organizado por el aula Valle-Inclán de Emilio Solís y Carmen Lobo.
De entre las actividades de este año 86, destaca el tándem con J.J.Díaz Trillo en homenaje a Lorca, 50 años, celebrado el 5 de junio. Cada uno se inventaba una frase lorquiana tomando cada vez una de las veinte preposiciones, a, ante, bajo, cabe, con, contra Lorca, etcétera.
El miope Daniel Lebrato ya sin deuda inmediata con el teatro, que le obligaba a llevar lentillas, va adoptando poco a poco la iconografía del hombre calvo años treinta con gafas redondas. Manuel de Falla (más que Ignacio de Loyola) pudo ser su referencia inmediata, y otros Manueles, el presidente Azaña o el abuelo Manolo, con quien Daniel se crió. Simplificando, Daniel imita a la generación del 27, nacidos más o menos con el siglo veinte que a él le hubiera gustado vivir: trajes de chaleco, pantalones de tiro alto o largo de tres cuartos, muchos complementos: tirantes, relojes de cadena, pañuelos, bastones. Cosas de escaparate a lo Pedro Salinas, aliños indumentarios a lo Luis Cernuda, coches viejos, bicicletas negras de varilla. Manuel Moya, definió a Daniel como un ‘dandy rijoso’, el mismo Manuel Moya, que vestido de calle parecía de casa mientras Daniel de casa parecía vestido de calle. Podéis dudar del que fui, no del que soy: maté a los testigos, borré las huellas, me di a la fuga.
Octubre del 86 es tiempo de regresar a Sevilla. Por concurso de traslado, el profesor Daniel Lebrato Martínez obtiene plaza sin plaza (porque el instituto como edificio tardaría varios años) en una extensión en turno de tarde del instituto Luis Cernuda, que acabó siendo La Paz en 1991.
Esta extensión creyeron o se hizo creer que iba a ir en el antiguo matadero de Ramón y Cajal (finalmente IES Ciudad Jardín) y, mientras, le dieron nombre por orden de llegada, numero veinte, de diecinueve que había en Sevilla. Construido el edificio, la asociación de padres y madres quiso por nombre La Paz, nombre que persigue a Daniel Lebrato, por coincidir la entrega del edificio con el final de la Guerra del Golfo, marzo abril de 1991. (La propuesta del orgullo veinte consistía en mantener el número sentimental pero escribiéndolo en romano a honor del Siglo XX que se iba.)
Desde mayo de 1986, que supo su traslado, hasta febrero de 2005, fecha de su última clase en La Paz, son casi veinte años vinculados a este instituto de barrios: Rochelambert, Cerro del Águila, Santa Aurelia, Juan XIII, Su Eminencia, Los Pajaritos, Las Teresas. Pasaron por ahí en distintas épocas: Juan Núñez, de matemáticas, Emilio Solís, de física y química, José Manuel López, de ciencias, Juan Antonio Rodríguez Tous y Javier Lama, de filosofía, Javier Sánchez-Cid Gori, de historia, Antonio Jiménez Casero, Emilio Díaz Rolando y Pilar Riesco, de clásicas, Encina Blanco Lobato, Benigno del Río y Trinidad Infante, de inglés, Pilar Villalobos, María Dolores González Cantos y José Marrodán, de literatura, Carlos Tarín y Andrés Moreno Mengíbar, de música, y los profesores pintores Carmen Montoro, María José García del Moral, Antonio Jiménez, Antonio López Méndez y Juan Antonio Cortés. Alumnos fueron las hermanas Márquez, derecho, Juan Morata, músico, Patricia Villaitodo, actriz, Vicente Merinero, de filosofía, Pepe Fernández Pepo, publicaciones de tema cofradiero, Alex Olguín, dibujante urbano, Diego Vaya, poeta.
Al aire de La Paz de Valverde, el recién llegado empezó a ensayar con un grupo estupendo Pelo de tormenta, otra vez Francisco Nieva, pero el profesor Daniel se creía ya con caché y con derecho a ciertas facilidades, y pidió que le pagaran en horas, lo que entonces se llamaba una EATP, asignatura optativa de arte dramático y expresión corporal, integrada en horario: denegada. En los planos del nuevo edificio ningún sitio había que se pudiera llamar teatro o salón de actos para teatro, y la negativa oficial y por escrito llegada al seminario de lengua decía que no había “condiciones técnicas” para esa asignatura de teatro. Donde hay patrón, pensó Daniel, y se le quitaron los aires y las ganas.
Desde los tiempos de la Extensión del Luis Cernuda, Daniel, comunicador compulsivo, alienta una prensa crítica o satírica al hilo de lo que va pasando o debería pasar. El órgano más famoso y espléndido fue El Corcho, así llamado porque era un panel de corcho y chincheta y por su lema: “flota, flota y no hace la pelota”. Son los amarillos, esos papeles editoriales de opiniones que Daniel Lebrato no está dispuesto a callar. Pero antes de El Corcho fue El Nicho, ‘diagrio’ de la tarde, emparentado con The Fly (la mosca) de Andrés Tudela en el Luis Cernuda. El Nicho fue imprescindible en la reivindicación del edificio y cuando el incidente con la profesora de inglés María Luisa Muñoz Belvís, que dio origen al Instituto de la Polla, así llamado el Veinte por un dibujito atrevido en la silla de la profesora cuya leyenda decía: to te (para ti, en inglés). Ya en La Paz como edificio, vino El Corcho con su lema. El Corcho tenía tres suplementos: El Corchete, semanario del sábado sabadete, El Córcholis, de cotilleos y picardías, y La Bala Laica (Balalaica o Balalika), defensor de la enseñanza pública. El éxito de estos periódicos, murales siempre internos (dentro de la sala de profesores) fue dispar, prensa de titulares de amagar y no dar. Lo mismo un año el propio director, que era un manitas, le hacía a El Corcho un grandísimo tablón propio, como si El Corcho fuese cosa oficial, que en claustro se quejaban en masa miles y miles de ofendidos. Al final, ningún nombre propio aparecía y ya fue el languidecer: el Somier, la Pinza, ni sombra de lo que fueron. ¿Denuncias, pleitos o expedientes? Ninguno.
1987 es el año del Gigante. Aquella primavera lo presentó a concursos, todos los que tenían algún interés en metálico pero sobre todo en especie, en publicación. El 24 de octubre el premio está fallado. El 26, llaman de Jerez a Galera y le comunican a la madre que Daniel ha ganado el ‘segundo’ premio Caja de Ahorros de Jerez. Así, en principio, suena a segundo premio y no al ganador de la ‘segunda’ edición del premio, como en realidad fue. Era lunes por la tarde en la Extensión del Luis Cernuda. En noviembre, la revista Con Dados de Niebla publicó un anticipo, dos poemas del Gigante. La navidad del 87 es de viajes a Jerez, contactos con un hombre esencial, José Soto, el hombre de la obra cultural de la Caja. Pepe Soto andaba queriendo mejorar el diseño satinado y ‘bancario’ de la colección. Daniel metió ahí, como una cuña, el nombre de Buly, pintor y diseñador. La Caja le encargaba a Buly el diseño y Buly imaginaba esa sobrecubierta con triángulo troquelado característico. Cada libro tendría que elegir dos colores, uno para la portada y fondo del triángulo, y otro para la sobrecubierta. El Gigante se vistió de rojo sobre negro, colores de la vida y de la muerte, de la feliz anarquía.
De quien mata a un gigante fue premiado en Jerez de la Frontera el 26 de octubre por un jurado en el que estaban Pablo del Barco, Juvenal Soto y Miguel Ramos Camacho. El viernes 11 de marzo de 1988 lo presentó la banda en las bodegas de fino San Patricio de Garvey: Buly al diseño, Juan Cobos Wilkins al prólogo escrito y J.J.Díaz Trillo a la presentación oral, faena que J.J. remató con la pregunta: ¿y si el gigante fuera Dios?
En realidad el gigante era la tradición de la cultura, las tres rutas: bíblica, homérica y cervantina, de quien mata a un gigante y guarda virtuoso su cadáver. Personas: las tres generaciones de la dedicatoria (“a mis padres, a Teresa y a Javier, más príncipes que otra cosa”), más Tenas, Antonio Delgado, el grupo de Puerto Real, Salcini Viajes. De 1988 a2001, Daniel Lebrato publica un total de cinco libros de poemas, además de la edición de las Gracias y desgracias del ojo del culo, de Quevedo, por encargo del librero Padilla.
El Gigante dio lugar a una crítica, Un premio más, firmada en Diario de Jerez por José Mateos, del círculo de Bejarano y de la joven poesía de entre Cádiz y Sevilla. Mateos debió de pensar que se las veía con un pardillo y lo acusaba de excesos heterométricos y dadaístas. En endecasílabos nada heterométricos y acogiéndose al derecho de réplica, una semana después en el mismo diario apareció el artículo Un primo más, de Daniel Lebrato, con un soneto feroz No he de callar por más que un tal Mateos como para tirarse al puente de la bahía. Daniel no iba a tenerlo fácil en los círculos literarios del canapé.
Más dolorosa fue la caída de su íntimo cielo de Jiménez Barrientos y Gómez Lara, sus dos amigos de primera línea que en medio de tanta inauguración estuvieron desaparecidos o víctimas de la ironía. Lo de Jerez fue para Daniel de pasar lista. Cuando en agosto nació su segundo hijo, una nimiedad, ¿en la mesa o en la barra?, bastó para rematar otra amistad ya herida, Victoria Montes. Directa o indirectamente se pierden de su vida los periodistas Pepe Fernández y Regina Ferré, y la profesora y fotógrafa Manuela Rodríguez Herrera. A su manera, Daniel da por terminados los tiempos ingeniosos y procura una nueva, distinta humanidad.
Estas personas ya no salen en las fotos de otoño de aquel año 88 cuando en la feria del libro que se hacía en los jardines de Murillo se ve a Daniel Lebrato firmando (pocos) ejemplares de su libro en la caseta del librero Padilla. Compartía firma y caseta con Rafael de Cózar y con otra señora escritora que firmaron muchos más libros que él.
En el IES La Paz, 1988 es el año de una efímera editorial, Cuadernos de Azahar, el último de ellos en colaboración con Carlos Tarín. Fueron tres cuadernos: una selección del Gigante y dos Cancioneros del XX con coplas juegos poéticos hechos por los alumnos.
20 de enero de 1988. Una pintura rupestre estudiantil provoca los incidentes que dieron lugar a una huelga general de la enseñanza contra el delegado de Educación, Higinio Trujillo. Daniel se mueve en defensa de la compañera ofendida, María Luisa Muñoz Belvís. Todo febrero se fue en movilizaciones en torno a la LODE, a los consejos escolares, las nuevas convivencias en la enseñanza media. Los institutos se llenaron de iconos que Abelardo Rodríguez tituló acertadamente de ‘flor de pis’ y el IES La Paz fue conocido durante un tiempo como el instituto La Polla.
En octubre de 1989, dentro del ciclo Martes y Literatura, Daniel Lebrato toma su alternativa en Sevilla, una lectura poética en la biblioteca pública de calle Alfonso XII, invitado por Manuel Jurado, Rafael Gómez Rivera y José Antonio Moreno Jurado, quien prologó la lectura en defensa de la estética del riesgo. DL escribe el prologuillo Aproximarse a la poesía, una poética.
Aquel curso 89-90 había venido destinada al instituto Número Veinte de Sevilla la profesora de lengua Pilar Villalobos Moya. Daniel marcó un territorio y una fecha, el 22 de diciembre de 1989. Amistades nuevas, que son mundos compartidos: Rafael Gálvez, príncipe de Triana, Gloria, de Madrid al cielo. Te imaginas que un astro te diera nombre, moviera tu cintura y todo el Sur.
Interviene en el catálogo de Buly para una exposición en Puerto Real y empieza a imaginar episodios para Así es la vida, frescos de la vida real o capítulos de vidas fastidiadas en imaginación con el mayor de los Díaz Trillo, Manuel.
1990 es el año de La hucha de oro, cuento moral y burla de sí mismo sobre los premios literarios; también de La noche de Pimpinela, cuentito porno y feroz. En marzo, Daniel Lebrato presentó en La Carbonería El morador insomne, de Antonio Jiménez Casero, director que fue del Veinte y premio Felipe Trigo de Novela, devolución de la presentación que antes le había hecho Antonio en mayo del 88, con música y diapositivas al Gigante.
En abril Pilar pone en marcha la colección Veinte por Poesía, directo antecedente de El Sobre Hilado. Participan en aquel primer número los poetas Carmelo Guillén Acosta y Juan Cobos Wilkins, además de Daniel Lebrato, que leyó sus poemas un dos de mayo.
Pilar y Daniel juntos suman cuatro hijos, dos de ellos de nombre repetido, Javier, que para no confundir fueron Javi y Javiero. Daniel se auto proclama chérif. El lema de sus poderes lo dice un corto de Gomaespuma: no pinto ná. Domicilio en Ceán Bermúdez y veraneo heroico en las Tres Piedras, prueba de fuego para una familia en que no abunda la paciencia. Daniel lo dejó apuntado en Tres Piedras, 1990.
En febrero de 1991 tiene acabado su Tercer espejo de paciencia, estudio sobre un soneto anónimo del siglo de oro que dedica a Rosario Hiriart. Ramón Reig, casado con su hermana Isabel Lebrato, incluye a Daniel en su Panorama poético andaluz en el umbral de los años noventa y Consejería de Educación hace lo propio dentro del Proyecto Juan de Mairena poetas en el aula, que comparte con María del Valle Rubio y que lleva a la pareja por pueblos de Cádiz, Olvera, Medina y San Roque, donde está de cultura Juan Gómez Macías. El Correo de Andalucía publica en sus amarillas de cultura una entrevista: Daniel Lebrato, uno que tiene por costumbre reírse de su propia sombra.
Verano en Carvoeiro. Escribe un itinerario amoroso por el Algarve, la Dama inglesa, a la que Buly le hará un retrato a lápiz que a Daniel recuerda a su tío Julián y por eso la ha llamado siempre Juliana.
En 1992 escribe para Buly Crucificciones, exposición de crucificados en el Rincón de la Victoria. Buly le agradeció por carta a Daniel aquellas palabras que “sinceramente, no esperaba en verso”, y nunca las incluyó en catálogo. Dios y artista se confunden, pues a ninguno de los dos le cabe la gloria en la cabeza ni otro destino que inventar el paraíso.
El 23 de enero Daniel vuelve a Valverde, esta vez para presentar el libro Pegasos de la poesía, poemas de Ángel Caballero y Pedro Domínguez, éste último miembro de Teatro La Paz.
El 22 de diciembre de 1992 Pilar y Daniel compran casa en Fuenteheridos y la titulan la Maga, nombre tomado de Cortázar. Se reanuda la relación con esa provincia y la vinculación especial con la cultura y la Sierra de Huelva: Manuel Moya, a quien tienen de vecino en la calle Álamo, Hipólito González Navarro, José Luis Macías, Federico Martín Delgado, Pedro Márquez, Ángel Manuel Rodríguez Castillo, Pedro Cantero, Encuentros de Escritores, Veladas Eróticas; gente de Sevilla que pasa temporadas en la sierra: Benito Moreno que pinta en La Maga; Gualberto, músico que le hace una partitura a la casa. A la Maga corresponde básicamente su libro Agosto, algunos poemas anticipados en revistas. Sobre fotos de Juan Madrazo Osuna y de Antonio Fernández Tristancho, Daniel Lebrato anota en 2004 el libro La Sierra con los 5 sentidos.
Acaso acoso, IES La Paz, curso 92-93. En una publicación del departamento de ciencias de su instituto La Paz, Imago Arborum, libro de los árboles de Sevilla ilustrado por poetas y escritores próximos, Daniel Lebrato no está. Sí están Ramírez Lozano, José María Algaba, Miguel Florián, Félix Morales Prado, Antonio Molina Flores o Eliacer Cansino entre otros. Para una segunda parte, Imago Arborum II, septiembre 1994, la coordinación y búsqueda de textos literarios se le había encargado a Hipólito González Navarro con José Daniel Moreno Serrallé. Daniel Lebrato sigue sin estar. Sí aparecen Juan Lamillar, Manuel Moya, Rafael de Cózar, Juan José Espinosa Vargas o Rafael Adolfo Téllez y al frente abriendo el libro por la a de adelfa Pilar Márquez, jefa del departamento de lengua del instituto La Paz. Todos estos son nombres, incluida Pilar Márquez, que El Sobre Hilado iba trayendo por el instituto en sesiones de poetas en el aula, encima muy protestadas “porque se desorganizaban mucho las clases”. Eran los tiempos de Rodríguez Tous y de la editora de lujo: la Sombra de la Torre, la Editora del Veinte. Daniel piensa el soneto A un cargo que me carga, teñido y tonta, dirigido a nadie y nunca jamás leído ni hecho público.
1993 es buen año para casarse con Pilar por lo civil y en el secreto de hijos y padres. La ceremonia fue recreada a lo divino con un reportaje de preciosas fotos en las gradas y fachada de la iglesia de San Bernardo. Dioses adorables y adorados. Viaje de novios a Oporto.
En agosto del 93, Daniel y Pilar acuden donde Juan Cobos en Galaroza a la reunión que pondrá en marcha los Encuentros de Escritores. Están allí Manuel Moya y José Luis Macías, desde Fuenteheridos, y Luis Vázquez, desde Castaño del Robledo. Daniel compone Fervor de la azotea, una mirada autocrítica sobre los difusores culturales.
El grupo de la azotea se romperá en víspera de las elecciones municipales de mayo ‘95, cuando Manuel Moya, arremetió en la prensa contra Juan Cobos Wilkins y su gestión al frente de la Fundación Juan Ramón Jiménez dependiente de un patronato que salía a suertes en aquellas elecciones. Las acusaciones, fuertes, eran de amiguismo y tratos de influencias. La campaña, en la que destacaba el inestable Stábile, no escatimó ataques personales del peor gusto. Daniel tuvo palabras con su vecino Manuel Moya y escribió en defensa-de y se puso en todo a disposición de su amigo JCW.
El 16 de diciembre de 1993, siendo el 91 cumpleaños de Alberti, un jurado presidido por Rafael Alberti Merello y compuesto por Gonzalo Santoja, Víctor García de la Concha, Antonio Colinas, Robert Marrast, Cristina Peri Rossi y José María García López concede al Libro de Saray, accésit del premio de poesía Rafael Alberti de aquel año. Daniel no quería el accésit, sino la publicación, el libro, pero finalmente aceptó por hacerse la foto con el poeta. Saray, ya con el nombre de ¿Quién como yo?, se lo publicaría Juan Cobos Wilkins en la colección Juan Ramón Jiménez, de la Diputación de Huelva (1996), publicación que Daniel agradeció infinitamente pero creyó que Huelva se la debía también después de tanto en esa provincia.
El 25 de marzo de 1994 el capillita laico y editor de La Bala Laica hace el pregón de la semana santa para el grupo Esparto y Cera del instituto La Paz. En septiembre, tres episodios poéticos de Daniel Lebrato contribuyen al primer número de la revista Sin Embargo, editorial Alfar, Huelva, que codirigen Manuel Moya e Hipólito González Navarro. Por esta época Daniel se pone a escribir su libro Todo a cien, elecciones generales. En mayo del 94, en el hotel Sierra de Galaroza y dentro del I Encuentro de Escritores en la Sierra, Daniel Lebrato dirige un mini curso sobre Tradición y originalidad, taller que apunta al corazón de sus preocupaciones estéticas, tanta mala poesía y tanto mal poeta que andan sueltos, y que servirá de base para la Memoria del 98, tradición y originalidad con la que quiso acceder a la condición de catedrático. En la hora poética del Encuentro leyó algunos episodios de Elecciones generales.
1995. Condenado como funcionario a cumplir sexenios, el lunes 16 de enero, Lebrato y Villalobos están recibiendo un curso equivocado matriculados entre maestros de primaria para un curso organizado por Jorge Tuiller y Manolo Valenzuela sobre Modalidad Lingüística Andaluza, curso que Daniel y Pilar, como licenciados en filología tienen de sobra dado y repasado. Con la profesora María Dolores González, Daniel protagoniza una protesta o rebeldía que lo lleva citado al día siguiente a las alturas. Daniel pactó con la inspección la finalización del curso y los créditos para todos los cursillistas, secundarios y primarios, filólogos y maestros. En mayo de ese año María Dolores González coincide en Galaroza en el encuentro de escritores y lleva y da un clavel a Daniel Lebrato con palabras de enhorabuena, poeta. El Sobre Hilado fue grupo de trabajo homologado los cursos 95, 2001 y 2002. Entre otros compañeros, se apuntaron Azucena Méndez o Trinidad Infante.
El sábado de dolores de 1995 en el salón las Aguas de Galaroza dentro de las Jornadas de Patrimonio de la Sierra, Daniel Lebrato participa en un montaje teatral homenaje a José Bergamín con Alonso Jiménez al cante, Pedro Márquez a la guitarra, Pilar Villalobos y Manuel Moya, librito y recitado de textos.
En 1995 termina por fin la travesía editorial de su segundo libro publicado, de amor como disparos. Este libro había obtenido el premio Julio Tovar de poesía en su convocatoria del año 1993. El acta del jurado de 23 de mayo de 1994 lo firman Bernd Dietz y Víctor Álamo de la Rosa, además de Ernesto Suárez Rodríguez y María Isabel Oñate Muñoz. El libro tardó un año en publicarse. Cartas al ayuntamiento, ruegos al señor alcalde. De hecho aquel año 95 se publicaron a la vez los libros de la convocatoria del 93 y del 94, que ganó el joven Alejandro, un poeta de Barcelona con un libro que no estaba mal, recreación de Ulises. En abril de 1995 por fin viaja con Pilar a Tenerife a recoger el importe y el libro. de amor como disparos salió bien, pero hubo que ponerle una fe de erratas, demasiados erroes. En octubre se muda a Juan de Vera 20, apartamento en la Puerta Carmona. Allí vivió cinco años, hasta la operación de columna en verano de 2000. El apartamento fue luego arrendado por José Antonio Morillas (2001-2005) y por Javier Monge hasta que se vendió en septiembre de 2006.
En diciembre de 1995 Daniel se compra en el mercadillo de la Alameda la Veloz, para él mítica bicicleta. Desde el viernes de dolores de 1995, y siempre en esa fecha puerta de la semana santa, se realizan todos los años las biciculturas. En 2005, coincidiendo con el cuarto centenario del Quijote se hizo una bicicultura especial siguiendo el llamado Vía Crucis Cervantino, fotos y comentarios sobre una idea de Julio Domínguez Arjona. En 2006 se hizo la ruta de la Sevilla de los años 30 coincidiendo con los cincuenta años de la II República Española, y en 2007 la ruta de la Sevilla de la Generación del 27 al cumplirse el ochenta aniversario de la célebre foto en el Ateneo de Sevilla.
En 1996 Daniel Lebrato bajo pseudónimo está a punto de ganar el premio Rafael Alberti de poesía por su Libro de Saray (¿Quién como yo?), que el propio Alberti celebró en mano. Padilla le publicó la edición comentada de las Gracias y desgracias, de Francisco de Quevedo. Para hacer frente al maremagno de notas, índices y apéndices, esa fue la hora de Daniel pasarse al ordenador y hacerse un hombre Word. De esta manera pudo no sólo cumplir sus compromisos con el librero Padilla dándole el texto en disquete y ahuyentando la errata, sino además hacerse él mismo editor de textos, experiencia que explica, junto al hacer de su hermano Pepe Lebrato, el éxito autodidacta de la colección El Sobre Hilado.
El original de Quevedo incluye una enigmática cita la mano de marfil es muy forzoso / que al culo de su dueña haya llegado, que el editor no supo descifrar. En vez de reconocer esa ignorancia, se inventó los otros doce endecasílabos y ahí que dio en el libro otro soneto apócrifo supuestamente obra de nuestro siglo de oro. Con este ya eran cuatro los sonetos intercalados en la vida y obra de Daniel Lebrato. Otros sonetos canónicos aparecen por ahí como en su libro Hacia el díptico Casa Bigote I y II dedicados ambos a este restaurante de Sanlúcar y para engastar un final peliculero que se le ocurrió a Pilar: “me moriría si te tengo que matar”.
Entre matar gigantes y amores como disparos todo en Lebrato tiene un punto ‘tranquilizador’, violencia de aquellas Notas sobre la novela negra y de aquel lema de Luis Alberto de Cuenca que culminaba el Gigante: “He venido a matarte o a morir en tus manos”. Daniel Lebrato ya se había burlado de tanto héroe y tanta navaja, en un mini ensayo Sobre los héroes (1986). Para compensar un poco esa vena y frenar la hemorragia, Daniel intercala expresamente en de amor como disparos un clima exótico de gran hotel y lujo cutre a lo Jaime Gil de Biedma. Algo parecido podrá decirse que hace en su maqueta de verano Dama inglesa. Por alguien como tú yo tampoco vendría, forastero.
1996 es la fecha de Cinco por cinco, ensayo sobre los distintos modelos amorosos, cinco según él, contra la casualidad en materia de amores y en defensa de la libre elección que representan Calixto y Melibea mucho más que los supravalorados Romeo y Julieta. Aunque escrito mucho antes, es fecha de otro ensayo sobre las novelas de caballerías que Lebrato anda viendo para comprender el Quijote. Es el ensayo Amadís 21 y 22 a partir de episodios concretos en esos capítulos. Aunque es trámite irrelevante, Daniel y Kechu Aramburu ya tienen legalizado su divorcio. El hijo Javier preguntado por el juez prefirió a la madre, que no se hacía la graciosa con chistes de Chumy Chúmez.
1996 fue el año de una interesante experiencia. Se trataba de poner título, nombre, a fotos para una exposición. Las fotos eran de María Paz de la Torre y de Daniel las metáforas. Se expuso en la Casa de las Columnas de Triana y todo fue asociar la Maestranza a un neumático; nazarenos, a unas casetas de playa; el Giraldillo a un timón de barca. A la gente le gustó.
El 15 de abril de 1997, martes de Feria, en la caseta Los Veinte y Pico (otra vez el veinte), Pilar Villalobos, de flamenca, le presenta su libro ¿Quién como yo? Preciosas palabras de María Dolores González Cantos, por carta, un día después. La editora del libro era esta vez Pepa Feria (Jaldón) de Publicaciones de Diputación de Huelva. Tras el paganismo frívolo y peliculero del Gigante, ¿Quién como yo? propone una relectura amorosa del mito judío y de la religiosidad popular andaluza, y es a juicio de algunos el mejor libro de Daniel Lebrato. En su horizonte poético Daniel ya tiene otras cosas en fase de montaje, episodios de lugares y de viajes que irán a dar al siguiente libro, Hacia.
Acaso acoso, IES La Paz, abril de 1997. El profesor Lebrato defendió en su instituto la objeción de conciencia (asistencia voluntaria) ante la representación (cortando clases y obligatoria para todos) de Jesucristo Superestar, obra que dirigía Pilar Márquez con los Padres Blancos, de los Remedios. Un profesor de literatura española está más que acostumbrado a bregar con los clásicos religiosos: tanta clerecía y tanto fray, tantos de la Cruz y de Jesús. Todo está en que entren en el canon. Al Superestar se le puede perdonar su condición de musical bobosajón propagandístico; también los Milagros de Berceo tienen su música boba y tendenciosa. Al Superestar se le puede perdonar todo, pero le falta el carné de indiscutible, no está en el canon, ni por antiguo como los Milagros ni por clásico como los autos sacramentales de Calderón. El periódico El Corcho puso un cartel de protesta en profesores: “Jesucristo Superestar teatro no es ni el instituto una parroquia”. La respuesta del claustro fue una defensa cerrada en banda de Pilar Márquez, a la que nadie había ofendido ni boicoteado. El director Jesús Ruiz Abrio pintó y regaló un abanico a Daniel representando un bestiario con la leyenda: “El zorro destapa la hipocresía de la asamblea.” Juicios del director.
El animal político sigue vivo y en su ensayo De intolerancia le ajusta cuentas a la sociedad de oenegés en añoranza de la sociedad de partidos y de lucha de clases. La revista Estrategia Social de la Izquierda, ala crítica de Izquierda Unida se lo publicó en dos partes, otoño del 97 y invierno del 98. Desde que dejó el PCE, el ciudadano vota sentimental y no tiene más carné que el de la Sociedad de Amigos del Castillo, de Cortegana. El verano del 97 lo ocupa escribiendo Reloj de Fregenal, un ensayo borgiano del tiempo, criticado de excesivamente denso.
El jueves doce de febrero de 1998, a las 21.30 en El Almacén (La Imperdible) de Sevilla, plena plaza de San Antonio, donde después viviríamos, monta Tres en uno, con la voz y la palabra de José María Delgado, José Antonio Moreno Jurado y textos propios en boca de mujeres, semi dramatizados. Actuaron Alicia Murillo, al canto, y Guillermo Román, a la guitarra.
El martes santo de ese año 98 en Córdoba Pilar y Daniel hacen su esfuerzo por conseguir la condición de catedráticos, manera junto al concurso de traslado de cambiar de instituto. La ponencia de Daniel, Memoria del 98, tradición y originalidad, quería ser una revisión académica y paródica del tema del gigante y los tópicos aplicados a la reforma educativa. El tribunal no le vio la gracia ni la tuvo en cuenta. Termina el curso 98 operándose de hidrocele.
Acaso acoso, IES La Paz, curso 98-99. Ausente el profesor Lebrato por causa de la operación, Pilar Márquez, jefa del departamento de lengua fija un examen para alumnos pendientes que no sigue la programación que el profesor había estado dando durante el curso. La convocatoria de septiembre fue impugnada por todas las partes y trajo un largo conflicto que duró todo el año 99 y acabó con la intervención de la inspección y la primera concesión de comisión de servicio para Daniel Lebrato.
El año 2000 empieza con Un tierno con espuelas,
Con motivo de la despedida a una compañera que se jubila, María Luisa Cuello, Daniel inaugura con su heterónimo Alberto Leidán presentador a sueldo un género doméstico que al final le divierte: la glosa o panegírico, algunas veces por encargo, casi siempre con verdadera emoción. Las sevillanas a María Luisa Cuello terminan con su estribillo “no me lo creo, que te gusten las clases más que el recreo” que circuló por ahí, lo mismo que las anónimas Historias para no volver, manual de escaqueadores (Sevilla, 17.11.2000)
l999. Veraneo en La Antilla. Daniel tiene algunos ejemplares de lo que será su libro Hacia que se presentaría en otoño pero llegado el día, un cuatro de noviembre, Hacia pasó desapercibido, publicado en falso (no se editó ni la mitad de lo apalabrado) por Qüasyeditorial de Sevilla y deslucidamente presentado en la Casa de las Columnas de Triana, pleito del que se hizo eco la prensa. Rafael Gálvez le escribió Las coplillas del Tardón y José Antonio Moreno Jurado recomendó en la prensa un Hacia inencontrable (“Ciudades internas” en El Correo de Andalucía, 06.11.99; y una respuesta a una encuesta en Diario de Sevilla, 21.06.01). Otro cuerpo busca, de campanas, quien se atrevió a mirar y a ser mirado. El número 10 de la revista El Abanto, ya en enero de 2000 dedicará su espacio El Fingidor a cinco o seis estampas de ese mismo Hacia fantasma.
Benigno del Río traduce al inglés el poema Luz de Agosto. Javier Leidán, borde y heterónimo se auto publica en El Sobre Hilado una prosa demencial: Tocino de cielo, novelita erótica. Condados de Niebla publica Siete hileras de dientes, selección de aforismos que forman parte de A sus pies chapín de seda.
De noviembre 99 aenero 2000. Lebrato participa en un curso de perfeccionamiento didáctico, Internet como herramienta didáctica, impartido por Mari Carmen Rodríguez, profesora de matemáticas del centro, la ‘seño’. A medio plazo, Daniel tendrá su arroba, danielito, y sus páginas web. En navidad y para despedir al año 1999, inaugura la serie OlvidArte como demostración de usted qué sabe hacer, revista de habilidades para despedir el año.
Acaso acoso, IES La Paz, desde 1999. Las Jornadas de la Paz. Lebrato hace un escrito, Para qué sirve la paz (una versión en La Balalaica lleva fecha 22.02.01), comparando la paz con el pitido final en un partido igualado. Para algunos la paz, en tanto anula la rebeldía, es que el mundo siga como está, aunque ellos dirán más justo, para que en clase no haya peleas ni riñas a la salida, que nadie quiere. Las generaciones añadían a la consigna paz las consignas revolución o desarme, geopolítica mundial. La no violencia de oenegés no pasa de urbanidad y buenas costumbres, combina bien con los ejércitos que ellos dicen en misiones de paz y nunca pondrá en pie la desigualdad de este mundo. De los participantes en las Jornadas, sólo a Jesús Velázquez interesó la opinión del compañero Lebrato, a quien nunca invitaron los organizadores. Su escrito terminaba: el partido no ha terminado.
El año 2000 empieza con Un tierno con espuelas, preliminares para el disco Me han quitado lo bailado de Benito Moreno. El 23 de abril de 2000, Domingo de Resurrección, Daniel y Pilar se casan pública y gozosamente en Galaroza. Ofician la ceremonia, Aurelio Fernández Ortega, alcalde, Pedro Cantero Martín y José Antonio Moreno Jurado. La ceremonia de nombre Tres trajes traje congrega a sus amigos a los que Pilar y Daniel obsequian con un corto teatral, Renata y Antolín (Figuras sin paisaje, de Jorge Márquez, publicado en La Luna de Mérida en febrero de 1995), que repetirían en Sevilla para la cena fin de curso.
Año 2000. Calamidades varias. 1. Semana Santa, madrugada. Niñitos o niñatos poniendo en práctica las ideas de Juan Bonilla en su novela y película Nadie conoce a nadie. Por prudencia o negligencia, que en esto se dividen las opiniones, Daniel aplica la teoría ignaciana de “cuando todo se mueva, no te muevas” y a base de no correr y permanecer en el sitio mientras las masas corrían asustadas, logra quedarse a solas con el Señor del Gran Poder al que sus fieles habían dejado arriado y totalmente solo en la esquina de Gravina con Pedro del Toro. Para conseguir ese diálogo insólito Daniel tuvo que calmar a su hijo Juan que gritaba: ¡No quiero morir! ¡No quiero morir! En todo le ayudó una maternal madrina de boda, Araceli Hernández Gismero. 2. Feria. Juan se parte una ceja en los cacharritos. 3. Ocho de agosto. Daniel se opera de hernia lumbar discal y queda en principio bien de la operación hasta que una discitis le clava en la cama sin remedio. 4. Septiembre. Llegan papeles del Juzgado de Sevilla, pleito que le pone Teresa Rodríguez-Jurado y Daniel se siente como el torero famoso al que le salen reclamaciones de paternidad.
Entre discitis y disgustos, Daniel está seis meses de baja y en la convalecencia vuelve a vivir con Pilar en Ceán Bermúdez. La inmovilidad de la cama le habitúa al ordenador portátil, en adelante su máquina preferida. Al teclado de un Toshiba que le prestó Rocío Villalobos, Daniel escribe a su hijo Juan una carta que titula, a la manera de Cernuda, Diré como nacisteis, que es una defensa de un tramo íntimo importante de su vida. Juan leerá esa carta a su regreso de Irlanda, donde estaba con su madre cursando el primer curso de la ESO.
Compone Historias para no volver, el semi autobiográfico Hablando en fermo y unas coplas de despedida para su compañera Adela Perea, nieta del pintor González Santos. Historias para no volver, fechadas el 17 de noviembre, las lee Pilar Villalobos en aquella comida homenaje y despedida además a Luis Romero y a Encina Blanco Lobato. Las Historias para no volver circularon anónimamente por ahí, vía Internet y fotocopias silvestres.
Efecto secundario de la estancia en cama, dos devociones paralelas o secundarias que van abriéndose: la música, que Daniel empieza a coleccionar con mayor criterio, y la fotografía, esa manía que le dio por que todos se hicieran una foto con el enfermo, los más atrevidos, bajo la manta. Por ahorrar carrete y mientras se van computarizando sus costumbres, Daniel no tardará en hacerse con una cámara digital, gracia o desgracia de hacer fotos que le viene del padre, tenaz coleccionista de arduos volúmenes de AF, Arte Fotográfico, que primorosamente encuadernaba y que luego la madre utilizaba para bricolajes domésticos varios: prensa y encolado de objetos, cojera de muebles, etcétera. Con Pepe Ortega juega a grabar el disco, Yo de mayor, sobre el 11-S y versiones propias de Machados y Coplas de Manrique.
En marzo de 2001, el 4, despide con otro soneto, Plano corto, primera mirada, la vida activa de José María Aguilar, que se jubila. Daniel no puede asistir y encarga a Miguel Florián, compañero de José María en el instituto Murillo, que sea él quien lo lea.
El miércoles 7 de marzo de 2001, El Sobre Hilado edita y pone de largo su extraordinario Doce por doce, doce libritos presentados a la prensa en la escalera de Librería Padilla y al público todo en La Carbonería de Sevilla: Carmelo Guillen Acosta, Eliacer Cansino, Elías Hacha, J.J.Díaz Trillo, José Antonio Moreno Jurado, José María Delgado, Juan Cobos Wilkins, Juan Gómez Macías, Juan José Espinosa Vargas, Juan José Téllez, Miguel Florián y Pedro A. Cantero, Antao da Rocha. Fuera de cuentas y con el número 13, Daniel Lebrato ilustraba en décimas las Alimañas de Aurelio Díaz Trillo, Buly.
En agosto, el 10, es requerido, como Jesús en unas bodas, y compone un epitalamio para María Ángeles y Pepe García Barrón, con motivo de sus bodas de plata. Inevitablemente, otro soneto.
A las doce del domingo 18 de noviembre muere Francisco Lebrato, el padre, cuya esquela coincide el lunes 19 con la que anticipaba la efemérides de José Antonio Primo de Rivera, muerto como Franco un 20-N. Daniel escribe al padre la elegía Para que tú te vayas, capitán.
El 24 de septiembre presenta con Pilar Villalobos El corazón de la tierra, primera novela de Juan Cobos Wilkins, en la azotea de la Casa del Libro de Sevilla. El 16 de noviembre compone Loquios y circunloquios de Antonio Troncoso, otra jubilación. Fin de año de escapada a Macharaviaya para el catálogo Abran puertas, exposición de Buly en Córdoba. Se confirma ahí su heterónimo Alberto Leidán, presentador a sueldo.
2002. En febrero, viaje a Marruecos con Gálvez y compañía. Lecturas y presentaciones. El 25 de marzo Daniel Lebrato participa y lee en el I Ciclo Poético de la Facultad de Filología, con Diego Vaya, Manuel Blanco, Marcial. El 25 se casan Kechu y Miguel. 26 de octubre presenta a Antonio Rodríguez Almodóvar en el Encuentro de Escritores de Galaroza. En noviembre teatraliza con Pilar El mundo del toro, poética y plástica, de la Fundación Bustamante y Saltar de Rota, montaje y libro de Jose Marrodán al torero Víctor Puerto (al siguiente año sería el maestro Francisco Ruiz Miguel a cuya cena homenaje también contribuyeron Pilar y Daniel). El 13 de diciembre lleva sus poemas en boca de mujeres al Homenaje a María Fulmen, acto en el que coincide con Ángel Leiva y el librero Padilla.
2003. Jesús Bregante incluye a Lebrato, Daniel (con fecha de nacimiento equivocada: 1956) en su Diccionario Espasa de la Literatura Española. Por capricho alfabético, Lebrato aparece entre Leal, Federico y Lebrija, Antonio de. “Daniel Lebrato: autor en quien lo biográfico se somete a un descarnado e irónico sentido del humor a través de un lenguaje en que los juegos verbales y dobles sentidos actúan contra los excesos de la melancolía”. El número 10 de la revista Perfil del Aire dedica generosas páginas a la obra de Daniel Lebrato.
En enero le escribe 60 Valdivias a Manolo Valdivia, en cumpleaños. En febrero Pilar y Daniel ya están en las Piletas, casa en Sanlúcar de Barrameda mirando al mar, con Juana Allard, Pedro Cantero y Françoise Vaslin de vecinos, pronto también Kechu y Miguel Bascón. Pepe Lebrato se quedó con La Maga en Fuenteheridos, pagando mes a mes por el traspaso. En esta segunda y tan distinta etapa, La Maga duró de2003 a septiembre de 2006 cuando compraron la casa Paco e Isabel, médico y maestra, ella con familia en el pueblo.
Acaso acoso, IES La Paz, abril de 2003. El Corcho protesta de que la junta directiva autorizara una catequesis de acampada a la aldea Candón de Huelva con el profesor de religión a tan sólo un mes de selectividad, alumnos que perdieron dos (de tres) clases de lengua. El nueve del nueve, el profesor Lebrato obtendrá comisión de servicio de las que están a expensas de alguna vacante o plaza libre sobre la marcha del curso. En noviembre, Daniel y Pilar echarán los papeles para el concurso de traslados.
En mayo, Educación embarga la nómina del funcionario Lebrato Martínez, que desde comienzos de año tiene sentencia judicial firme en su contra por el caso Juan y Teresa o Teresa y Juan.
El jueves 12 de junio 2003 se presenta en Padilla el último Sobre Hilado, revista libro con vocación y número de delantero centro, 9, y nueve autores invitados, Adrián González da Costa, que sería premio Adonais, Víctor Jiménez, Félix Morales Prado, Abelardo Rodríguez y Juan Drago, del círculo onubense, Agustín María García López y David González Lobo, de la revista Tintachina, Paloma Fernández Gomá de la revista Tres orillas, Diego Vaya, ex alumno aventajado ya en el Aula de Filología y en la revista Chichimeca. En todas estas revistas, algunas en formato digital, había o habrá cosas publicadas de Daniel Lebrato.
En verano en Sanlúcar el editor se libra de obligaciones, descanso y paz que refleja en su relato Vocaciones, vacaciones mismamente, título en deuda con Hipólito González Navarro, a quien admira. Daniel parece ajustar cuentas con su pasado y apetecer un cambio. Bajo el influjo de Vila-Matas y de su Bartleby y compañía, añade además Tinta de calamar, novelita sobre los falsos de la escritura aplicándoselo al cuento de su Hermano Ezequiel y relacionado con el caso Kelly, efecto secundario no tan secundario de la llamada Guerra de Irak.
Acaso acoso, IES La Paz, curso 2003-2004. Lebrato asume la asignatura de Información y Comunicación (ICO) que venía dando su compañera Pilar Meseguer. Elige un tablón para prácticas periodísticas y por concurso de ideas entre sus alumnos funda y dirige un periódico mural, Estilo Urbano, con su logo, sus secciones, su página web. En noviembre de 2003 la directiva del instituto La Paz mandó cambiar sin previo aviso la cerradura e impidió el acceso al aula de audiovisuales. Motivos alegados: destrozos del material y colapso en el uso de la sala de audiovisuales. En febrero de 2004 profesores se quejan porque alumnos de 2º de bachillerato les falten a clase por participar con Lebrato en el cine fórum del ayuntamiento de Sevilla. El 14 de abril se lleva a los de 4º de ESO al IES Pino Montano, teatro club, montaje antitabaco del grupo de Mari Carmen Alfonso. El 23 de febrero de 2004, época Aznar, con tropas españolas desde septiembre en Irak y después de tanto No a la Guerra, el departamento de orientación del IES La Paz se deja caer con unas charlas de militares. Lebrato defendió otra vez la objeción de conciencia y se opuso, de palabra ante la jefa de estudios, a que las charlas fueran de asistencia obligatoria para alumnos de bachillerato. La respuesta fue que los militares venían a hablar de las misiones de paz como salidas profesionales y que no siendo obligatorio el servicio militar tampoco sería obligatoria la objeción de conciencia. La mayoría de profesores están contra Lebrato, tildado sistemáticamente de mal compañero. A estas alturas, él y Pilar Villalobos hace tiempo que faltan justificados a los claustros. Para corregir sus excesos de individualismo, DL se apunta en la asociación REDES, Renovación de la Educación y Defensa de la Enseñanza, y en Sevilla Laica, donde es visible su nuevo amigo, Leopoldo Acal.
En marzo de 2004 colaboró como actor secundario en el cortometraje Qué miras, de David Pareja, con Gracia Carvajal, estrenado y divertido en un bar de copas de Sevilla el 5 de junio. Para su Cruz de Mayo puso letra a las Sevillanas de los Vinuesas.
2004 es fecha de la Doxografía, flor de lecturas, disco libro de Miguel Florián con refuerzo propio y de José María Aguilar, cada uno con sus mejores citas. La Doxografía, flor de lecturas puede ser el primer producto del mundo registrado con ISBN que no es libro, que es disco CD y página web.
En verano de 2004 empieza a trabajar en el poemario Mi amor no sabe decirme que me quiere. En otoño, 27 de noviembre, organiza y dirige un ciclo de dos mesas redondas para el XI Encuentro de Escritores de Galaroza, La batalla del aula y El milagro del libro, homologadas por el CEP, donde reaparecen J.J.Díaz Trillo y Félix Morales, Emilio Solís y Carmen Lobo, con Juan Madrazo Osuna, Manuel Moya y Françoise Vaslin. La revista Tres Orillas, que dirige Paloma Fernández Gomá, abre su número 2 y 3 con tres episodios del libro inédito Elecciones generales.
Acaso acoso, IES La Paz, curso 2004-2005. En noviembre el profesor de ICO Daniel Lebrato colabora con Juan Antonio Cortés, de dibujo, en las actividades paralelas y escolares con motivo de la Bienal de Arte de Sevilla. Sobre las metáforas visuales de sus alumnos, hechas con más imaginación que materiales nobles, el profesor propuso un fotomontaje con el sello del que tenía por costumbre reírse de su propia sombra. El lunes 15 de noviembre iban los reyes a inaugurar la exposición. En su retrato oficial se veía al rey Juan Carlos con Sofía del brazo: “–Arte ni arte, ¿a dónde me traes, Mari Sofi?, ¡qué cochambre!”. Entre el 17 y el 19 de noviembre ocurre la censura y cierre del tablón de ICO/Estilo Urbano. El director alega falta de respeto al Rey y que nueve profesores se le habían quejado. El 8 de febrero en el renovado y recién elegido Consejo Escolar alumnos se quejan por las malas del profesor Lebrato. El día siguiente, 9 de febrero, Pilar Villalobos se da de baja. Se presenta ante la inspección el padre de un alumno indisciplinado. Se oye hablar de expediente. El jueves 24 de febrero de 2005, tras 18 años de servicio en ese centro, Daniel Lebrato dio en el instituto La Paz su última clase. El lunes siguiente, 28 de febrero, era el Día de Andalucía.
El 13 de marzo Alberto Leidán publica Cuestiones personales, artículo en defensa del profesor Lebrato y de la libertad de conciencia y del derecho de objeción. El 18 de marzo el CEP de Castilleja de la Cuesta reconoce a Daniel Lebrato Martínez las diez horas de dedicación por su participación en la Bienal de Arte, actividad que según el director a los alumnos se salía de las competencias del profesor.
De baja y sin el instituto, el 23 de abril de 2005, se lleva a cabo una bicicultura especial con motivo del cuarto centenario del Quijote, la ruta de Cervantes por Sevilla en bicicleta siguiendo los azulejos conmemorativos dispersos por la ciudad. La ruta se ensayó con éxito el viernes de dolores, 18 de marzo. Participaron amigos de Acontramano y Masa Crítica.
El cuatro de mayo de 2005, Alberto Leidán presentó con Carlos Piera en la Reales Atarazanas el libro Presencia indefinida, de Pablo del Barco. Lo hizo a la manera cervantina, fingiendo un manuscrito hallado en el Jueves de Sevilla.
La noche del día de San Juan en Galaroza se representa el entremés de Cervantes El viejo celoso en versión propia. Ahí están, en la compañía de teatro DesastroSA, María Márquez, Vicente Rosselló, Cati Martínez y Françoise Vaslin.
El 29 de julio de 2005, Daniel Lebrato obtiene plaza en comisión de servicio en el instituto Martínez Montañés, en Nervión, Sevilla, después de 19 años en La Paz. A Pilar Villalobos le dan el Ciudad Jardín, edificio del antiguo matadero, también muy cerca de casa.
2006. En el Martínez Montañés, Carmen Calderón nombra a DL para el área de Coeducación e Igualdad. Pilar en Ciudad Jardín coge el mismo cargo. Desde el puente de la Inmaculada, DL tiene molestias de rodilla izquierda, será el menisco y tendrá que operarse. El 23 de enero Jiménez Alcázar lo opera en Sagrado Corazón. El 18 de abril el claustro del Martínez Montañés aprueba el decálogo de coeducación.
El jueves 18 de mayo se presenta en la Feria del Libro de Sevilla el libro Homenaje a la fiesta del soneto (celebrada en el Ateneno de Sevilla en 1912). DL participa juntos a tantos otros (127 poetas en activo) con su soneto “La edad de plata”, del libro Mi amor no sabe decirme que me quiere. En vena con la crítica a los sonetos facilones y ripiosos, escribe otro que titula “Combate con vate de instituto”, que dedica a sus compañeros de trabajo que se jubilan en el Martínez Montañés, entre todas y especialmente, Carmen Calderón, su directora.
En verano Daniel termina los dos libros en que venía trabajando: Agosto y Mi amor no sabe decirme que me quiere, nuevamente dispuesto a presentarse a concurso. Termina también una crítica al libro de sonetos, Ethos y ecos del soneto, que bajo la firma de Giacomo da Lentini da a la revista Puerto de Diego Vaya y Jaime Galbarro.
El curso 2006-2007 comienza con las mudanzas. Para financiar la nueva casa en Juan Rabadán 46, Pilar ya tenía en venta desde antes del verano el piso en Sáchez Arjona herencia de su madre, que se vendió a Juan Gagete e Isabel Filella Sierpes. En la misma tanda se vendieron La Maga en Fuenteheridos (vendida ante notario catorce años después, el 20 de octubre de 2006) y Juan de Vera el apartamento en Sevilla, casi para el total que costaba la nueva casa, un ático duplex que significaba la vuelta de Daniel al centro de Sevilla después de tantos años. El uno de marzo de 2007 Pilar cerró ante notario la compra de Juan Rabadán, la nueva Juana. Se compró a Isabel Abascal por 112 millones de pesetas, con trastero y plaza de garaje.
Mientras tanto se señalan dos viernes. El viernes 3 de noviembre fue el reencuentro con Buly, en una exposición en la ciudad universitaria en Jerez. Sonia volvió a insistir con bromas a propósito de las cartas, y Daniel –que iba con Pilar, con Françoise y el amigo de Françoise Pepe Juan– se quitó pronto de en medio.
El uno de diciembre, viernes, Daniel presenta con Juan Andivia el homenaje Carmen Calderón toda una vida que fue muy trabajoso y difícil de lidiar, tanto con Carmen y el instituto Martínez Montañés, como con el Alcázar, patrimonio de la humanidad. El guion, basado en el cuento de la mujer brava de El Conde Lucanor, fue todo un éxito.
Antes de finalizar el año 2006, una llamada de Tere Domínguez sirve para recuperar a la vieja trova del San Isidoro: Kike López Medrano, Pepe, Juan Fernández-Viagas Bartolomé, José Manuel Villegas (Villi), José Manuel Rebollo (Chema) y Rafael de León. La cita y cena fue en Palacios Malaver, casa de Kike y de eso vino comprar le a Kike la casa cuando quiso abrir un hotelito en Tánger.
2007 trae coros y danzas que a Daniel le gustan por amistad.
El 29 de marzo, jueves de pasión víspera de Viernes Santo y de Bicicultura, presentó con Antonio Molina Flores El cine y la metáfora, de José María Aguilar, en la Casa del Libro de Sevilla. Para la ocasión le escribió a José María El señor Funes va al cine que añadió en dítptico al Plano corto, primera mirada que ya le tenía escrito desde y con motivo de la jubilación del amigo, ocurrida en 2000 estando Daniel en cama convaleciente de operación de espalda y de discitis. En principio el presentador que José María había querido era José María Conget, pero Conget declinó la invitación por venir el libro de Aguilar publicado en la editorial Renacimiento, con la que Conget está a mal desde el asunto Hipólito Navarro y el partido que entonces tomó a favor de Hipólito y en contra del dueño y señor de Renacimiento, Abelardo Linares.
El 12 de mayo a la una se presentó en la Plaza Nueva y dentro de la Feria del Libro de Sevilla el libro Poetas en bicicleta, en el que Daniel colabora con su poema La Veloz. La presencia en Poetas se la debe Daniel a Víctor Jiménez, poeta amigo de Orestes Elías y sobrehilante penúltimo que puso a Daniel en contacto con los coordinadores del libro, Vélez Nieto y Fran Nuño.
En mayo salía a la calle la revista Puerto, de Galbarro y Vaya, donde haciéndose pasar por Giacomo da Lentini, inventor del soneto, Daniel le da un repaso al estado de salud del soneto en la poesía contemporánea.
El seis del seis Daniel regala a Orestes El hombre vino al sur, un soneto heptasilábico con motivo de su jubilación. Allí coincide con Víctor Jiménez y con Nacho y Rosa, que estuvieron en La Paz con él.
El 25 de este mismo junio, Daniel se atreve a pinchar su música para colegas del instituto Montañés en fin de curso. Además de la música, Daniel les hace el reportaje y estrena su nueva cámara FinePixS 6500, que se había comprado para la ocasión y por imitar la cámara que Rocío había regalado a Orestes por jubilarse.
El 19 de julio y con el título El bebedor de cerveza Daniel da una conferencia dentro de la Escuela de verano “Olavide en Carmona” que co-organiza su amigo Pedro Cantero. Para la ocasión Daniel desempolva elSobreHilado y las misivas colectivas del SH, esta vez pidiendo textos sobre la cerveza. El resultado fue un SobreHilado especial y monográfico con perlas como las colaboraciones de Jose Marrodán, Manuel Mendoza, Ezequiel Martínez y nuevas adquisiciones como Francisco Badillo o Juan Peña. Renovó su lealtad Rocío Romero y no faltó ocasión de poner en primera a Sebastián Martín Recio su amigo y ya ex alcalde de Carmona. La colaboración y el trabajo con pepelebrato fue rodada, agradable y fundamental. Conoce entonces a Julio Cuesta, de la Fundación Cruzcampo, y a Javier Soriano, que vive en Goles 54 vecino a Juan Rabadán, de la Escuela de Hostelería de Cruzcampo. Julio Cuesta se comprometió en público a la segunda edición de El Bebedor de Cerveza, para otoño y dentro de la Fundación. Al bebedor acudieron desde Sevilla Jose Marrodán y Carmen Calderón. Juan Andivia se interesó por teléfono. Fue un gran día ese 19 de julio.
Verano 2007. Asunto: Françoise. Las diferencias habidas conmigo nunca han sido afectivas ni vivenciales, sino de discusión intelectual o de postura política, y la amistad nunca la hemos puesto ni en duda ni en peligro. Son las que ahora cuento, y las recuerdo porque el mal perder o el mal humor de nuestra amiga hizo que Pilar y yo las comentáramos , hay que ver cómo se puso por estas o en estas ocasiones: ¿Ágata o Águeda? Hablando un día de la santa de los pechos cortados, ella decía que Ágata, y yo que las dos; que son, cambiado el nombre, la misma persona, la misa santa. Solución: efectivamente las dos son la misma. El atributo. Aunque muy excepcional y raramente, un sustantivo puede ocupar plaza de atributo en los copulativos españoles: “El cielo está López” es el título de un libro publicado. Un político “está hoy más Zapatero que nunca”, casos así. Françoise: que no. El mundo árabe. Según Françoise era (o es) la alternativa al imperio de Bush. Ella estudiaba árabe y tenía amistad con alguno de ellos. El matrimonio de homosexuales y los derechos de adopción de parejas homosexuales. Françoise: que en Francia eso ya estaba legalizado antes que aquí en España. La solución: en Francia y en España matrimonio es algo más que pareja de hecho, que es lo que había en Francia. Contra el extremismo y el terrorismo árabe (en nuestros países occidentales). Françoise: hay que subvencionarles mezquitas. Esto fue el 11 de julio de 2007. Cronología: Miércoles 11 de julio de 2007, chiringuito de las Piletas. En la mesa estábamos Françoise y Jesús, Eloísa y María Eugenia, más Pilar y Daniel, que nos habíamos apuntado a cenar con ellos. No nos habían invitado previamente pero nos los encontramos al salir de paseo y nos apuntamos a echar con ellos una cerveza, que luego se hizo cena. Dábamos por supuesto que encajábamos como siempre. María Eugenia me había preguntado por mis cosas y yo salí con mi trabajo en coeducación y de ahí pasamos (es mi idea fija) a que no me gusta nada el tapadismo, voluntario o forzoso, de las mujeres islámicas. En un momento de la conversación estaban puestas sobre la mesa las siguientes teorías no digo fachas, digo por debajo del programa PSOE: Françoise: que había que hacer mezquitas. María Eugenia: que ella no era monárquica, pero como hay tan pocas monarquías, pues total. Y, de remate, Eloísa: que siempre se ponía del lado de los más pequeños, así que ella era partidaria de Israel. En ese momento, temiéndome yo la coña o acabar en peores sinrazones, dije literalmente: “Por mi parte, se ha terminado la conversación”. En ningún momento, impuse silencio ni obligué a callar a nadie, cómo iba a hacerlo, En ese punto saltó Jesús, que no había abierto la boca en toda la noche. Que “quién era yo para imponer los temas de conversación”. Y hablando de ‘imponer’: yo había ‘impuesto’ la conversación (o su final) como había impuesto la tarde anterior –y esta fue su salida de pata de banco– mi música, puesta muy alta en mi casa y hasta zapateé para molestar abajo. Es verdad que la tarde anterior yo me había calzado mis botos de Valverde para taconear, pero para taconear con la nieta de Françoise, Ilona, que había subido a mi casa vestida de flamenco ¡para aprender sevillanas! Según Jesús, yo lo había hecho todo para molestarle a él. Lo dijo con frase propia de abogado: “lo hiciste para molestar y lo sabes”. Françoise, abuela de Ilona y tantas veces en nuestras músicas y nuestros bailes de terraza, callada callaba. Jueves 12 de julio, día siguiente en casa de Françoise. Cena de despedida a su hijo Federico y su familia, su mujer Karine y las dos crías. Jesús no estaba. Pregunté por él: “tenía que hacer cosas”. A Karine le gustó mucho la mayonesa que yo hago y que a Françoise le encanta y me encarga. Aquella noche mi mayonesa no era mayonesa sino salsa (esto Françoise lo dijo despectivamente): “lo que Daniel llama mayonesa”. Antes de la cena yo le había hecho un reportaje de fotos a las crías, simpatiquísimo. Viernes 13, por la tarde en mi casa: Federico y su gente suben a ver las fotos. Françoise, hija y abuela, sale con Jesús en coche a paradero desconocido. Sábado 14. Veo a Jesús y nos saludamos tan normal. Ese día al teléfono con Pilar Françoise anula las entradas apalabradas para ella y Jesús para el concierto del día 20, Manolo Sanlúcar y José Mercé. El motivo: “no sabía si iban a estar en Sanlúcar”. Jueves 19. Carmona. Curso y librito sobre la cerveza. Françoise iba a venir. Allí iba a estar además su amiga Juana. Ni apareció ni preguntó cómo fue. Viernes 20. Concierto de Mercé. Desde Chipiona vino la hermana de Pilar, venían también los dos hijos de Pilar. Françoise y Jesús no vinieron. Con ayuda de algún ‘pajarito’ involuntario me di cuenta de que desde antes del día 11, Françoise venía practicando conmigo una especie de apartheid injustificado. premeditado y frío. Lunes 23. Françoise entra como Pedro por mi casa para hablar con Pilar no sé qué materia de comunidad. Yo estoy vuelto de espaldas en mi ordenador. Me vuelvo y las interrumpo. Palabra a palabra le dije a Françoise: «Yo no te voy a echar de mi casa, pero tu amistad la tengo entre paréntesis. Tu libertad de movimientos por mi casa [y mis cosas] debiera ser la misma que yo tengo por tu casa [y tus cosas], así que, por simetría, debiera salir de ti misma no venir.» Se apresuró a decir: “es que no dejas hablar a nadie”, música que me suena a conocida, y se fue. Dirá que yo la eché, cuando llevaba días echándome ella de sus planes. Marea negra: Jesús fue el petróleo; Françoise, el petrolero; y Kechu y Miguel, Antonio Arriaza y Rosario hicieron de marea negra. Con ellos volvió la normalidad con una cena de comunidad que tuvo lugar el martes 7 de agosto en El Gallego (barrio alto de Sanlúcar; de Galicia es Jesús) en la que estuvieron todos compartiendo mesa. Aquel día por la tarde se había constituido la Gestora de la Asociación de Vecindad “Las Piletas”. La historia de la comunidad se iba a cerrar paradójicamente el 28 de junio de 2008. Con esa fecha Pilar recibe por sorteo la presidencia de la comunidad, que Françoise estaba deseosa de dejar ya como fuera. Secretario fue elegido Pedro. Dora había muerto en otoño de 2007, así que la parte de arriba era de dos, de momento, hasta que fuera resuelto el testamento en que Dora dejaba la mitad de su apartamento para sus dos hijos, Pedro y Enrique. Con Enrique está Fina. De Enrique Cantero son Enrique y Paloma. Enrique tiene con su mujer un hijo que se llama Mateo que fue paje en la boda de Paloma Cantero con Ricardo López, Ricardo y Paloma que tienen una hija que se llama Cecilia y que vienen todos los veranos por Sanlúcar en agosto.
Curso 2007-2008. Último de Daniel en el Montañés. Del curso destaca:
–Viaje a Praga, con poemario incluido y muy buenas vibraciones con Maribel Martínez, de francés que ese año se jubilaba; Laura Tejero, de matemáticas que luego haría de doña Rosita en El retablillo de don Cristóbal; y, sobre todo con Carmen Satué. Realmente fue el año de Carmen Satué y de José María Conget, muy mal con Daniel desde y por el homenjae a Carmen Calderón en el Alcázar. El viaje a Praga fue la primera semana de abril, justo para volver el domingo 6 y el lunes ya era lunes de pescaíto y de alumbrado. En Feria tuvimos pescaíto en la caseta de Filo pero un desagradable Ariza hijo (de los Ariza capataces de Sevilla) la lió bien liada cuando Daniel se metió a poner algo de música. Estaban allí Juan y cuatro o cinco amigos más y Ariza les montó un número de lo más desagradable. Filo, abochornada, y un socio amigo llamado Antonio, más.
–Homenaje a Conget, con motivo de su premio de las Letras Aragonesas, que se le dio en Zaragoza el lunes 21, dos días antes del 23, día del libro. A Zaragoza fue Juan Andivia y Daniel se ocupó mayormente de hacerle en el instituto un acto en condiciones. Fueron también míos los regalos, una maleta comprada en Máspapeles y tres libros encargados a Librería Yerma.
–El retablillo de don Cristóbal, idea de Antonio Cabello, salió la idea muy descabellada desde el momento que entró Enrique Caballos, su mujer Cristina y María Jesús Serván, enemigos internos de Daniel en el Montañés. La obra se iba a hacer el jueves 19, víspera de fin de curso y en principio para alumnos como una clase distinta que sus profesores iban a dar. La negativa de estos tres y de Lola Infante a actuar para alumnos desencadenó la tragedia: Daniel (don Cristóbal) se negó en redondo a actuar y el resto demostró entonces que estaba deseando actuar no sólo sin alumnado sino sin Daniel. Daniel se enfrentó a la dirección y se negó a participar en ningún acto de los que había pendientes de fin de curso: jubilaciones et cétera.
El 28 de agosto de este año 2008 mueren a la vez cada uno en su escenario Jorge Jiménez Barrientos (en Sevilla, cáncer de pulmón) y Victoria Montes (en Bolonia, Pontevedra, riñones con diálisis desde hacía mucho tiempo). La muerte de Victoria trajo la reconciliación con la familia, con su viudo.
Curso 2008-2009. Obtiene plaza por traslado en el Instituto San Isidoro. Aquel año está en turno de mañana y tarde. Conoce a Salvador Compán y participa activamente en el Club de Lectura San Isidoro Alameda Se Lee.
2008 Noviembre 15. Participa en los actos del XXX aniversario del Instituto de Valverde del Camino.
2008 Noviembre 29. Participa en el XV Encuentro de Escritores de la Sierra en Galaroza.
2009 Le hace el prólogo a José Luis Macías Rico, Otras vías que el diablo arguye, sabio.
El 29 de septiembre de 2009 Diego Vaya y José Antonio Moreno Jurado le presentan en la casa de la provincia el libro Elecciones generales Todo a cien. El sábado 31 de octubre fue la segunda, en el Ayuntamiento de Fuenteheridos junto a José Luis Macías Rico, que presentó en lo mismo el suyo. El martes 24 de noviembre, Salvador Compán le hizo la presentación en la Casa de las Sirenas. Una presentación que se iba a hacer en el XVI Encuentro de Escritores de la Sierra el sábado 28 de noviembre tuvo que suspenderse por falta de ejemplares. En diciembre, Todo a cien entra en máquinas por segunda vez, agotada la primera tirada de cien. Sin embargo, no hizo falta ni uno ni cien en la siguiente presentación, que tuvo lugar en el Paraninfo de la Universidad de Huelva el 10 de marzo de 2010. Aquel día jugaba el Real Madrid y nadie fue al acto. Bueno, sí: la cata de vinos que iba a hacerse y que se hizo y con una botella se bastó para las ocho personas que estaban entre Jaime Galbarro, Pilar y Daniel, que habían ido de Sevilla, y las cinco de Huelva: la del vino y su hijo, el fotógrafo y su novia y un profesor aficionado a la poesía que se dejó caer por allí.
**Alameda Se Lee (cursos 2008-2010)
Alameda Se Lee era el grupo o club de lectura del Instituto San Isidoro de Sevilla, sobre una idea de Manuel Pedraz, de Radio Nacional y padre de alumnos, y Salvador Compán. El club había traído en su primer curso a Juan Villa y su Crónica de las arenas en el mejor acto que se conoce, con Jota Jota, con Luis Fernando García Barrón, Vicente Jurado Doña, Valle Tello, en fin. Las cosas iban tan normal hasta que el 23 de febrero (23‑F) de 2010 se dedicó la lectura al libro Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez. El acto lo empezó Salvador Compán visiblemente irritado con la dirección del centro, que se había negado a que el alumnado de los segundos de bachillerato nocturnos (o de adultos, como era más exacto) dejaran sus clases momentáneamente para acudir al club. Hay que aclarar que el libro de Méndez estaba en el programa de Selectividad de aquel año y que, como recordó una lectora, en aquel mismo salón de usos múltiples (o capilla, como ahora se verá) se había hecho la imposición de la ceniza el miércoles de ceniza de aquel año, que cayó en 17 de febrero. En el boicó participaron personas del departamento de lengua y personas de la dirección, dos compañeros que nada más empezar Salvador a mínimamente quejarse cogieron el pretexto y airadamente se levantaron y se fueron en un gesto de lo más feo entre compañeros. Por cierto que uno de los que se levantó y se fue es Manolo V., marido de la jefa del departamento de lengua de aquel año. Manolo V. era famoso en el instituto porque todos los años se vaciaban las aulas de alumnado de por la tarde para llenarle a él sus recitales de poesía con su sobrina Sara al piano.
Si todo esto ocurrió el martes 23-F, una semana más tarde tuvo lugar un claustro en el que encima la directora reprochó a Salvador Compán no se sabe qué deslealtad con el centro, a todo esto apoyada por la jefa de departamento que llegó a decir de lo que había pasado en el club de lectura, que “eso (o ese) no era su instituto”. Total: Daniel Lebrato salió otra vez en defensa de uno (Salvador, ese buen hombre solo ante el peligro). El jueves 8 de marzo, que hubo claustro y tocó aprobar el acta del claustro anterior, todavía tuvo, como Corpus, su octava, y es que la redacción del acta estaba hecha tan minuciosamente que fue como recrear otra segunda vez la injusticia y el ensañamiento contra Compán: nuevamente allí que tuvimos que interrumpir, nuevos gritos, todo muy desagradable. Al final el acta se sometió a votación y gano el sí al no 20 a 9, nueve votos que, según quienes entienden del San Isidoro, no estaba nada mal: Salvador y Daniel y siete más, algo era algo. A propósito de todo Lebrato ya había escrito su dimisión y se la había dado a Pedraz y Compán en los siguientes términos: a propósito del club de lectura y de Los girasoles ciegos, aun suponiendo la igualdad: Los girasoles ciegos = acto de la Memoria Histórica, la Memoria Histórica es, más que legal, tan ley en España como lo es la Ley de Educación, y por tanto podríamos organizar o convocar legalmente los actos que quisiéramos sobre la Memoria Histórica sin el pretexto de Los girasoles ciegos y sin más requisitos que cumplir con otras legalidades más inmediatas, pues resulta evidente que el instituto es un centro educativo y no ateneo, club o foro cualquiera. Quien así hiciera (utilizar las instalaciones y el nombre del instituto para actos de la Memoria Histórica) no solo estaría haciendo algo enteramente legal, sino en correspondencia con la pluralidad de las ideas. La misma sala de usos múltiples y con el título de capilla se utilizó hace poco para el Miércoles de la Ceniza, acto particular donde los haya. Pero es que se da el caso de que Los girasoles ciegos figura este año en la lista de lecturas obligatorias para Segundo de Bachillerato y la Prueba de Textos de Selectividad. Poner en duda el acto sobre Los girasoles ciegos es poner en duda la profesionalidad de quienes, con la misma, podríamos ser acusados de agentes de la beata mojigatería, cuando nos toca San Manuel Bueno, mártir, de Unamuno, o de propagandistas de la homosexualidad y abuso de menores, cuando nos toca dar algún poema de Luis Cernuda, andaluz del 27 que también entra en Programa. Visto además el difícil seguimiento por parte del alumnado en horas de tarde (del diurno, vinieron 4 de 120); nosotros los profesores, cumplidos de trienios, sexenios y otros méritos curriculares, no teniendo necesidad de demostrarle nada a nadie, y habiendo tan cerca tan magníficas sedes como hay (librerías amigas o centros cívicos), es para plantearse: ¿qué hace el Club de Lectura en el San Isidoro? Mi respuesta es: absolutamente nada. Pasó diciendo
donde no hago falta no me entretengo. (DL, 23 del 2 de 2010)
**El curso 2009-2010 termina el 17 de junio, colonoscopia rutinaria y que si quieres rutina. La operación de cáncer se puede contar como las salidas de don Quijote de su aldea, tres en dos tomos, o sea en dos años. Esta vez el médico cirujano fue Salvador Morales Conde; la clínica, Sagrado Corazón y el día, el 12 de julio de 2010, un día después de la Selección Española haber ganado el mundial. Para facilitar el mito, Daniel siempre dijo que lo operaron el mismo día que España ganó el Mundial. Maneras de contar.
En septiembre de 2010, todavía le quitan pólipos y adenoma. Daniel se da el alta a sí mismo para empezar el curso, lo que ocurre en medio de nuevas normativas y reglamentos para organizar las clases y los horarios por departamento. Por no discutir, el profesor Lebrato encaja un horario completo de nocturno. Con dos días más cuesta arriba: los lunes, que entra a primera (17h.) y sale a última (22:30h.), y los viernes por la tarde, que tiene el horario peor que se puede tener: de 17 a 20:30. El cuerpo aguanta el reto y da clases con normalidad digestiva. Eso sí: prohibido desayunar, nada de picar fuera de horas, control de café y cerveza, etcétera. Lo que no sabía el convaleciente de colon es que de tanto sentarse en el váter, de tanto luego ir al bidé, la columna, visto el parecido de col con colon, se jodió otra vez. Si en agosto de 2010 la operación fue de la L5-S1, esta vez fue de la L4-L5, por artrodesis lumbar (implante). Pero hasta llegar a quirófano, el 17 de febrero de 2011, la cosa pasó por ser en principio una lumbalgia. Esta lumbalgia le salió a relucir el 7 de diciembre de 2010 estando con Pepe y Magdalena en la casa de campo, serranía de Ronda, entre Ronda y Setenil de las Bodegas, noche la del 6 de diciembre, última que pasó bien. Desde el 17 de febrero de 2011 Daniel Lebrato camina con tornillos de titanio y una placa en la espalda. La rehabilitación la hizo como pudo, a su edad hacer gimnasia es un poco imposible, lo mejor es ponerse bueno volviendo cuanto antes a la normalidad.
**Entre artrodesis y colonoscopias, Daniel escribe De colon a columna, versión literaria y para no morirse de pena de tanta calamidad. También por esta época ordena y nombra sus operaciones con lenguaje histórico. Así, habla de las Guerras Médicas y numera sus batallas: Primera de Colon, Segunda de Columna, Tercera de Bowen. El 14 de abril de 2011 le intentan arreglar el uréter izquierdo, dañado desde la Segunda de Colon. El resultado fue patético. A un enfermo de esfínter mayor, nada más que le falta que le toquen el esfínter menor. No sé si han oído hablar del doble jota. No es Jota Jota Díaz Trillo, que sería un placer. Es un tubito con forma de S de gancho de matadero que ancla por un lado en el riñón (izquierdo en mi caso) y por el otro extremo se engancha a la vejiga, para que circule la orina. ¿Circular he dicho? ¡Una aventura apasionante! Durante este tiempo y hasta junio la biografía de Daniel Lebrato es más currículum que nunca, o sea: nada que contar, mucho que callar y que cagar o mear, esa fue casi su dedicación exclusiva. En el instituto le pusieron una sustituta, Rocío Carrillo, de Almería y primeriza, mejor que nadie y que ninguna. Daniel mantiene el contacto con su alumnado vía correo electrónico y vía El Tendedero. Sigue escribiendo la serie de artículos Ni tontos ni marxistas y recogiendo opiniones lectoras de Tinta de calamar. Las elecciones municipales del 22 de mayo le pillan cerca del movimiento 15-M: Democracia real, ¡ya!
Daniel Lebrato:
“Autor en quien lo biográfico se somete a un descarnado e irónico sentido del humor a través de un lenguaje en que los juegos verbales y dobles sentidos actúan contra los excesos de la melancolía” (Jesús Bregante, Diccionario Espasa de la Literatura Española, 2003)
Domicilio postal: c/ Juan Rabadán, 46, 2ºA, 41002 Sevilla
tf. 669 82 38 90, daniellebrato@gmail.com
Publicaciones
–en verso:
1.De quien mata a un gigante. Jerez, 1988
(Isbn 84-86712-017)
2.De amor como disparos. Tenerife, Nuestro Arte, 1995
(Isbn 84-89350-01-9)
3.¿Quién como yo? Huelva, Colección Juan Ramón Jiménez, 1997
(Isbn 84-8163-098-5)
4.Hacia. Sevilla, Qüasyeditorial, 1999
(Isbn 84-8743-5-58-0)
5.Alimañas (sobre óleos de Buly). Sevilla, El Sobre Hilado, 2001
(Isbn 84-8434-078-3)
6.Elecciones generales Todo a cien. Madrid, SimLibros, 2009
(Isbn 978-84-613-4060-6)
accésit del Premio Rafael Alberti de Poesía, año 1996
–edición y notas:
7.Gracias y desgracias del ojo del culo, de Francisco de Quevedo
Sevilla, Padilla Libros, 1996 (Isbn 84-87039-48-0)
–otros:
8.La sierra de Huelva con los cinco sentidos,
textos de Daniel Lebrato y fotos de Antonio Fernández Tristancho y Juan Madrazo Osuna,
Jabugo (Huelva), 2004 (Isbn 84-688-7248-2)
Con Pilar Villalobos codirige la colección El Sobre Hilado, de Sevilla.
Que ha publicado en su última época:
12 por 12, 2001 (Isbns-84-8434-66 a 77)
El sobrehilado 9 / 2003 (Isbn-84-8434-229-8)
Doxografía, de Miguel Florián, con José María Aguilar y Daniel Lebrato
Instituto Tipográfico del Mediodía, 2004 (Isbn: 84-8434-294-8)
[...] currículum [...]
NUNCA LA VERDAD FUE IRREVERENTE QUE SI ASI FUERA SERIA DE JUSTICIA. BRINDO POR USTED MI QUERIDO PROFESOR, POR SUS DESPARPAJOS, SUS ERRORES, SUS VALENTIAS SUS ESFUERZOS Y SUS “Aqui si”. Una vida es un camino… y su camino esta lleno de todo lo humano, y lo divino y por toda su generosidad yo brindo y espero por muchos años seguir orgullosa de haber y seguir siendo LEBRATA. Salud y suerte¡
Acaso,Acoso…por la libertad de pensamiento, por la objección de conciencia, por la prosa y la poesía, por iluminar a aquellos que no gozamos del don de las letras, por su dignidad en lo referente al arte de Averroes y Maimónides…por la belleza que es la ausencia de dolor de un atardecer frente a Doñana…Villalobino por Lengua y Literatura en el año de la Expo…Lebrato desde hoy…Nos veremos algún día paseando por Sánlucar.
Orgullosa me siento de haber podido ser alumna tuya, y que me cogiera por edad, en los años en docencia en La Paz…Porque eras el profesor que te daba una información sin imponerla porque si, porque dabas la opción de pensar, de tener una opinión propia, siempre abriendo los ojos a la verdad, porque gracias a esto, escribí por primera vez una protesta ante una guerra que imponía un gobierno que ya hacia aguas, porque ya, sabía porqué protestaba, porque no eran las clases lo que importaba sino la EDUCACIÓN y no sólo el análisis morfosintáctico de un texto, sino además de esto, el análisis ético y moral…
Porque recuerdo esto ” En su retrato oficial se veía al rey Juan Carlos con Sofía del brazo: “–Arte ni arte, ¿a dónde me traes, Mari Sofi?, ¡qué cochambre!” como algo que me encantó y lo cual era una crítica estupenda….
Porque yo pensaba que estudié en un instituto más inteligente, porque para mi Pilar fue mi mejor profesora del instituto, y porque Daniel me enseñó mucho más de lo que hubiera imaginado…porque años después te das cuenta de que I+D era investigación+DEFENSA…
porque no entiendo como dejaron irse a dos grandes…
Entré en la universidad y me he enterado hoy el porqué ya no estais allí…porque no lo entiendo…
Que sepas que hize selectividad ese mismo año…y saqué contigo una de las mejores notas en lengua.
Porque no todo es lo que se ve, sino lo que llega.
Por mi parte y sin ninguna razón por la que quiera decirte esto para agradar, y simplemente porque me gusta decir lo que pienso y creo, por mi parte GRACIAS…POR SER MI PROFESOR…Y por enseñarme algo más que lo que venía en los libros…en la vida real hace más falta de esto…
Un saludo fuerte para los dos… en el mundo hace falta mucha más gente que viene en bici a su lugar de trabajo, de buen humor, vistiendo como le da la gana, pero siendo unas grandes personas.
Se me olvida firmarlo, MªÁngeles Carrasco Cejudo.